ECONOMÍA
Créditos hipotecarios: expectativa en el sector inmobiliario, con cautela por los salarios estancados y el nivel de endeudamiento de los fueguinos
La reaparición del crédito genera interés y nuevas consultas en Tierra del Fuego. Desde el Colegio de Martilleros señalan que hoy hay más oferta de viviendas y un mercado amesetado que abre una pregunta clave: ¿cuánto cuesta hoy una casa en Río Grande?
El lanzamiento de nuevas líneas de créditos hipotecarios por parte del Banco Nación semanas atrás y, recientemente, del Banco de Tierra del Fuego (BTF), generó expectativas en el sector inmobiliario de Río Grande. Sin embargo, desde el Colegio de Martilleros de Tierra del Fuego advierten que el impacto real estará fuertemente condicionado por la situación económica y el nivel de ingresos de la población.
“Todo lo que venga a reactivar el mercado inmobiliario, que hoy está en una meseta muy grande, desde el sector lo festejamos”, señaló el presidente de la entidad, Mauricio Saavedra en decalraciones a TVP Noticias. No obstante, remarcó que “hay que ver en la práctica cómo se termina dando”, en relación a las condiciones de acceso, los cupos y la capacidad real de la gente para sostener un crédito.
Más allá del interés inicial —con consultas que comenzaron a crecer en los últimos días—, el principal condicionante aparece en los números de la economía cotidiana.
“Hoy un alquiler de una vivienda de dos o tres dormitorios está entre 800 y 900 mil pesos. Y la cuota de un crédito puede estar en 1.600.000 o 1.700.000 pesos”, explicó Saavedra, marcando la brecha entre el costo actual de alquilar y el esfuerzo que implicaría acceder a un crédito hipotecario.
En ese sentido, fue contundente al describir la situación de quienes hoy buscan acceder a una vivienda: “Cuando analizás los ingresos, ves que muchas personas ya tienen varios créditos y tarjetas. El endeudamiento es altísimo”.
Este escenario plantea un límite concreto: aun con financiamiento disponible, no todos podrán calificar ni sostener las cuotas en el tiempo.
En cuanto a los valores, Saavedra indicó que actualmente existe una amplia dispersión en el mercado, aunque con referencias más claras para una vivienda tipo. “Vas a tener desde 45.000 o 50.000 dólares un departamento hasta lo que busques, pero un valor intermedio ronda los 80 mil dólares”, explicó. En ese sentido, remarcó que el precio final depende en gran medida de la ubicación y las características del inmueble, y advirtió sobre distorsiones en el mercado: “Hay propiedades recontra mal tasadas, por eso es clave hacerlo a través de un profesional matriculado”.
Diferencias según el tipo de trabajador
Otro de los puntos que genera cautela es la disparidad en las condiciones de financiamiento según la situación laboral.
“Para quienes están en relación de dependencia, los plazos pueden llegar hasta 30 años, pero para monotributistas y autónomos es mucho menor, hasta 10 años”, detalló.
Esto reduce significativamente las posibilidades de acceso para un sector amplio de la población, especialmente en una ciudad donde el trabajo independiente tiene peso.
En paralelo, el mercado inmobiliario muestra cambios en su dinámica. Según Saavedra, actualmente hay una mayor oferta de propiedades, en gran parte vinculada a la salida de población de la provincia.
“La situación económica hace que mucha gente se haya ido y ponga en venta sus inmuebles. Eso se ve en toda la ciudad, no en un barrio en particular”, explicó.
A diferencia de años anteriores, donde predominaba el déficit habitacional, hoy el escenario es distinto: más opciones disponibles, pero con una demanda moderada y condicionada por el contexto.
Precios en baja
En este marco, los valores de las propiedades muestran una tendencia a la baja, lo que abre oportunidades puntuales, sobre todo para inversores. “Como inversor, el momento para comprar es este, porque las propiedades han bajado y van a seguir bajando”, sostuvo.
Si bien desde el sector celebran la reaparición del crédito hipotecario, el análisis es prudente. La combinación de salarios estancados, alto nivel de endeudamiento y requisitos exigentes podría limitar el alcance de estas herramientas.
“Es una buena noticia y la recibimos con alegría, pero hay que ver el resultado final y quién realmente va a poder acceder”, concluyó Saavedra.
En un contexto económico todavía inestable, el mercado inmobiliario de Río Grande se encamina a un año de transición, donde la expectativa convive con la cautela.
