miércoles 26 de junio de 2019 - Edición Nº1010
Critica Sur » Sociedad » 4 may 2017

Cinco mitos mentirosos sobre las vacunas

Este viernes se celebra el Día Internacional de la Inmunología. Las vacunas son el logro sanitario más importante de la humanidad porque nos dan inmunidad a enfermedades graves. Sin embargo, algunos grupos se oponen con argumentos mentirosos. Aquí alguno de ellos.


1. Algunos efectos secundarios son graves

El mito dice que las vacunas traen algunos efectos secundarios nocivos y de largo plazo que aún no se conocen. Lo cierto es que las vacunas son muy seguras. La mayoría de las reacciones adversas son leves y temporales, por ejemplo, un brazo dolorido o febrícula. Los trastornos de salud graves, que son extremadamente raros, son objeto de seguimiento e investigación detenidos. Es más probable padecer un trastorno grave por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por una vacuna.

2. La gripe no es tan grave y su vacuna es poco eficaz

La gripe es mucho más que una molestia. Es una enfermedad grave que cada año provoca entre 300 mil y 500 mil muertes en el mundo. Las embarazadas, los niños pequeños, los ancianos con problemas de salud y cualquiera que padezca un trastorno crónico corren un alto riesgo de infección grave y muerte. La mayoría de las vacunas gripales inmuniza contra las tres cepas de mayor prevalencia en esa temporada. Es la mejor manera de reducir contraer la enfermedad.

3. No se necesitan porque ya se erradicaron esas enfermedades

El mito dice que en algunos países las enfermedades prevenibles mediante vacunación están casi erradicada, por lo tanto no hay motivos para vacunarse. Si bien las enfermedades prevenibles mediante vacunación son actualmente poco comunes en muchos países, los agentes infecciosos que las provocan siguen circulando en algunas partes del mundo. En un mundo sumamente interconectado, esos agentes pueden atravesar las fronteras geográficas e infectar a cualquier persona no protegida.

4. Las vacunas causan autismo

Un estudio de 1998 vinculó la vacuna contra el sarampión, la parotiditis y la rubéola con la posibilidad de que el niño sufra autismo. Luego se determinó que el trabajo contenía graves irregularidades, por lo que la revista que lo divulgó lo retiró. Pero su divulgación despertó temores que provocaron una disminución en las tasas de inmunización y los subsiguientes brotes de esas enfermedades. No existen pruebas científicas de una relación entre esa vacuna y el autismo o trastornos autistas. Tampoco hay evidencia de que provoquen muerte súbita en los bebés.

5. Los niños inevitablemente se enfermarán

El mito dice que las enfermedades de la infancia prevenibles mediante vacunación son algo inevitable en la vida. La afirmación es falsa. Enfermedades tales como sarampión, paperas y rubéola son graves y pueden acarrear importantes complicaciones tanto en niños como en adultos, por ejemplo, neumonía, encefalitis, ceguera, diarrea, infecciones del oído, síndrome de rubéola congénita (si una mujer contrae rubéola al principio del embarazo) y defunción.

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