martes 18 de junio de 2019 - Edición Nº1002
Critica Sur » Sociedad » 22 abr 2017

Adiós al “León Blanco”: Murió el historiador Miguel Ángel Vítola

Estudioso de la historia de la provincia, fotógrafo de la Gobernación durante 27 años e inspirador de la fototeca territorial, fue el primer director del Centro Histórico Documental de Río Grande, que luego divino en el actual Museo Municipal. Falleció ayer, a los 81 años.


“Somos peones de la Historia, somos animadores culturales”, decía Miguel Ángel Vítola en una entrevista que le realizaron muchos años atrás. Entonces era director del Centro Histórico Documental, que daría paso luego al actual Museo Municipal Virginia Choquintel. Falleció ayer en Río Grande a los 81 años y sus restos son despedidos hoy. Fue historiador y testigo privilegiado de los últimos 60 años de la historia fueguina, fotógrafo oficial de la gobernación durante 27 años, teletipista y hasta camarógrafo.

Vítola nació en la localidad de Las Parejas, al sur de Santa Fe, pero vivió sus primeros años en San Lorenzo junto a su familia, y se formó la Academia Cultural de Avellaneda, donde estudió fotografía y cinematografía. Trabajó para Perfil, El Gráfico, Atlántida y fue corresponsal especial de La Semana. Llegó a Isla de Tierra del Fuego en 1954, por mar, en el Bahía Tethis para trabajar como radioperador.

“Nos llamaron a cubierta con las tres sirenas, y cuando subí, ví la nieve de primavera, en la zona cercana a Ushuaia, fue un espectáculo asombroso. Todo fue un solo murmullo. Encajonadas en la bahía había un sinnúmero de casitas, salpicadas al reflejo del glaciar Martial. No había brisa, los humos de las chimeneas parecían una columna que penetraba el universo”, describía recordando ese momento años atrás.

A continuación, compartimos una entrevista a Miguel Ángel Vítola realizada en el año 1988, publicada en la revista “Ámbito Territorial”. Un repaso por su vida, y también por nuestra propia historia.

Con toda franqueza: Miguel Ángel Vítola

Miguel Ángel Vítola tiene 37 años (de Isla) y 14 más de vida. Está casado con Zulema Giménez, hace muy poco tuvieron un hijo: Emanuel, ya estaba Baltazar que tiene 5 años.

¿Un niño a los cincuenta y uno?

Porque lo quise. Yo le dije a mi esposa: vos estás embarazada, ella no lo sabía. Fue al hospital y los resultados de los análisis no le dieron positivo. Vino y me lo dijo con gran tristeza. Yo le dije “no puede ser”. Y ya ves.

Así es Miguel Ángel Vítola: franco, verborrágico, inquieto, inquisitivo. Suponemos que heredará ese espíritu fogoso de su padre napolitano. Un hombre a quien Miguel Ángel recuerda permanentemente como un guía espiritual y moral.

¿Debe ser algo maravilloso un niño, verdad?

Si, pero vivo la realidad de la vida. Sé lo que debo gozar de la vida y de lo que queda. Yo sé que soy joven siempre para comenzar, joven para comenzar. Además hay que confiar mucho, como si crías una planta, sabés como la plantaste. Esa planta se va a hacer un árbol, y te da cuenta. Yo sé cómo nos criaron nuestros padres. Con que educación. Dentro de la situación económica no nos faltaba ningún equilibrio en la alimentación. Yo fui del campo. Y lo seguimos al viejo a la ciudad.

Es en este momento Director del Centro Histórico Documental que depende de la Municipalidad de Río Grande, es asimismo Director Interino de la Dirección General de Acción Social de la Municipalidad. ¿Hay mucha gente detrás del Centro?

Hay mucha que rescatar. Por eso el Centro se mueve con tres ítems: reivindicar lugares, hechos y personas. Lógicamente con el staf que yo tengo, digo que yo he sido peón chacarero, con peones a mi espalda. Somos peones de la Historia. Somos animadores culturales. El intendente Martínez me ha dado carta abierta, esto me pone muy orgulloso. De los pasos que yo realizo de la creatividad de mis ideas él se entera antes que nadie.

¿Dónde nació?

Al sur de Santa Fe, en Las Parejas, luego nos fuimos a vivir a San Lorenzo. San Lorenzo, cuna del general Ricchieri, en honor de quien se creó la marcha de San Lorenzo cuyo motivo histórico es la batalla que libró el general San Martín.

Miguel Ángel Vítola estudio en la Academia Cultural de Avellaneda, fotografía y cinematografía, en 1966. Allí estaban: Capano, Legarreta, Burriel, Raota, Alfieri. De allí fue a trabajar en Perfil, El Gráfico, Atlántida, fue corresponsal especial de La Semana. Pero a la Isla llega 1954, en el Bahía Tethis, vino como radioperador.

Nos llamaron a cubierta con las tres sirenas, y cuando subí, ví la nieve de primavera, en la zona cercana a Ushuaia, fue un espectáculo asombroso. Todo fue un solo murmullo. Encajonadas en la bahía había un sinnúmero de casitas, salpicadas al reflejo del glaciar Martial. No había brisa, los humos de las chimeneas parecían una columna que penetraba el universo”

¿Cuánto tiempo fue fotógrafo oficial de la gobernación?

Veintisiete años. En el archivo documental de la Gobernación, que estaba en un subsuelo, había 10.000 fotografías temáticas, me pedías a Tomás Bebán, y Tomás Bebán aparecía, con su biografía y todo. Los veleros que llegaban de Australia, Bélgica, Francia, Estados Unidos, les hacía reportajes, fotos relevaba todo lo que se movía, que llegaba y se iba.

¿Dónde está ese material?

En el Museo del Territorio. Porque el gobernador Suárez del Cerro tuvo la feliz idea de destruirlo todo. Así, subrayado: destruyó un laboratorio de primera línea. Cuando yo le hice la nota donde figuraba como gobernador fundador de pueblos fantasmas, me sacó de la función laboral. El laboratorio tenía hasta radiofoto, tenía microfilm. Laboratorio color. Microfilmé los libros del Juzgado de Paz de Río Grande. Todos los libros de bautismos, defunción y casamiento de Ushuaia. Teníamos cinematografía: filmábamos en 16 mm. O sea todo el complejo de la vida del Territorio, estaba allí.

¿Que bien que estábamos antes, no?

Sí señor, sí señor. No concibo que dentro del Territorio la Dirección de Turismo se contrate fotógrafos de afuera, y no tengo pelos en la lengua.

Habiendo fotógrafos buenos con capacidad, y si así no fuera digo que la Capital del Territorio sigue desconociéndome con mis veintiocho años de fotógrafo, siendo que hice conocer al Territorio en aquellos tiempos. Porque además daba un apoyo periodístico sin cobrarlo: Noticias Argentinas, DYN, Clarín, La Prensa, Siete Días, La Semana. Aparte yo era fotógrafo guía, porque conozco la Isla por tierra, mar y aire. El trazado de la Ruta al Atlántico fue trazado por un relevamiento fotográfico hecho por mí, con el piloto Luís Lavado…

Pero está mal puesto el nombre de Ruta al Atlántico, porque cuando se fundan las cosas hay que dejarla tal cual las ha parido la Historia. No tenés que alterarlo porque tenés poder. La Ruta al Atlántico fue parida como Ruta “O” en 1964 con el gobernador Campos. Se inauguró con el jeep que tenía Tomy Goodall con la patente 0001; se vino de Harberton a Ushuaia, llegando a las puertas de la Gobernación –actual Legislatura-, y que está registrado por mí. Que hermoso hubiera sido que llevara el nombre de Ruta “0”.

Lo mismo es cuando se buscan los fotógrafos que tienen el alma puesta acá, el arraigo puesto acá. No me gustan los que vienen de afuera con el interés del materialismo.

Además de la fotografía y lo que nos ha contado, don Miguel, ¿Qué otras cosas ha hecho?

Fui el primer operador que puse la puesta en el aire de LRA 1º, fui el primer camarógrafo de la televisión, fui el primer teletipista en Correo y Telecomunicaciones. No soy ego, por favor. Pero dije siempre que tarde o temprano tendré el derecho y la verdad para hablar de las injusticias.

¿Cómo llega al Centro Histórico Documental?

Yo emigro de Ushuaia, porque no tenía función laboral. Entonces armé el gabinete de la Policía de Río Grande en 1982, le integro un servicio a la policía, formando gente, y lógicamente trabajando: levantamiento de rastros, todas esas cosas. Se me ocurre presentarle al entonces intendente Lanza una proposición: hay un olvido del antiguo poblador, de los antiguos asentamientos.

Presenté el proyecto de la Fototeca Histórica Documental. Se acepta, es buena idea. Llega el período constitucional del País, y por respeto le entrego mi renuncia a Esteban Martínez. Este conociéndome y conociendo a donde iba todo el material me dice que si yo me quiero quedar, él me necesita.

El primer años de su intendencia le presentó al pueblo la primera exposición histórico documental en el Salón de Usos Múltiples, ahí por decreto municipal se nombró el Departamento Histórico Documental.

En 1987 el Departamento tiene la necesidad de contar con otros organismos: archivo, relevamiento, rural, entonces cuando tengo la necesidad de nombrar gente, es considerado en reunión de gabinete y sale de allí como Centro Histórico Documental.

¿Cuántas personas integran hoy el Centro Histórico Documental?

Ernesto Ipas, Luís Benegas, Zulema Giménez, Nelly Penazzo Nora Lía Francini.

¿Cuáles son sus proyectos?

Bueno, se complementó uno: se formó la Asociación Pro Patrimonio de la Historia, y formalizado esto vamos a hacer una promoción de “socio poblacional” y detrás de esta idea está la realización del Galpón de la Historia y el Parque Histórico Rural.

Y ¿cómo van a hacer con el galpón, van a tomar alguno de esos que están tirados por ahí?

No, yo personalmente creo que el galpón debe ser construido por todo el pueblo y no una cosa regalada. Esfuerzo, sacrificio y la voluntad de un pueblo. Que cada niño el día de mañana sepa encontrar su identidad, ésta es la herencia que debemos dejar.

¿Le costó mucho llegar?

Sí, me costó mucho, sufrí muchas injusticias. Acá no nos damos cuenta que estamos en una Isla, yo le diría a todos los isleños que el Centro Histórico Documental es de todos ellos, que no tiren elementos que nos pueden dar una secuencia, que ayuden a formar una identidad, que nos pueden mostrar el camino hacia un folklore; ese elemento puede ser una fotografía, por ejemplo. El Centro Histórico Documental es patrimonio de Río Grande, y por ende de todos los isleños.

Fuente: Mensajero del Río

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