jueves 12 de diciembre de 2019 - Edición Nº1179
Critica Sur » Provincia » 20 nov 2019

en el denominado sitio sados

Restos arqueológicos recuperados en Ushuaia tendrían entre 4 mil y 6 mil años de antigüedad

Según investigadores del CADIC, las primeras informaciones acerca de la excavación de rescate realizada en el sitio arqueológico denominado SADOS, en el centro de Ushuaia, permitió recuperar restos que sugieren que las ocupaciones humanas podrían tener una antigüedad de entre 6400 y 4000 años.


Por:
Redacción Crítica Sur

A través de un artículo publicado por la revista de divulgación científica ‘La Lupa’, investigadores del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) ofrecieron las primeras observaciones sobre la excavación de rescate realizada en el sitio arqueológico denominado SADOS.

Este sitio se ubicaba en pleno centro de la ciudad de Ushuaia y los restos recuperados sugieren que las ocupaciones humanas podrían tener una antigüedad de entre 6.400 y 4.000 años

Se trata de una acción de alto valor patrimonial dada la salvaguarda de un valioso contexto arqueológico, en parte debido a su alta antigüedad, aunque también por su impacto en la comunidad de Ushuaia”, señala el artículo.

En ese sentido, las excavaciones permitieron recuperar “una amplia variedad de restos arqueológicos e información geológica de suma relevancia para la reconstrucción de la historia local”.

En 1975, en pleno centro de la capital fueguina, se descubrió el sitio arqueológico denominado “SADOS”, en alusión al supermercado de la Obra Social de la Armada Argentina que ocupaba el actual edificio del supermercado La Anónima. Este hallazgo ocurrió al construirse la escalera en la intersección de las calles San Martín y Onas.

Entre las piezas recolectadas en aquella oportunidad se encontraba un instrumento lítico denominado “clava pulimentada” y puntas de arpón de un tipo conocido como “de base cruciforme”, las cuales hicieron sospechar desde el inicio una alta antigüedad.

Posteriormente, en 1992, el predio fue declarado de ‘Utilidad Geológica y Antropológica’ a través del decreto municipal N° 602/92 y la ordenanza N° 990/92.

Luego de su descubrimiento, el área de este yacimiento fue afectada por diversas obras a lo largo de los años, y allí se efectuaron dos estudios de impacto realizados por el licenciado Ernesto Piana: el primero de ellos en 2004 y el más reciente en marzo de 2018.

A principios de este año, como consecuencia de la construcción de un edificio en el lote adyacente a la escalera mencionada como así también a la remodelación de la misma, y en cumplimiento con lo establecido por la legislación provincial y nacional, se realizaron las excavaciones de rescate correspondientes a fin de evitar la pérdida irremediable de este sitio. Estas fueron realizadas por arqueólogos del CADIC.

“Los trabajos de rescate arqueológico se concretaron en enero de 2019 y permitieron registrar la estructura estratigráfica de cuatro diferentes sectores de lo que habría correspondido a un sitio continuo de grandes dimensiones”, detalla el informe.

Y agrega: “La parte más significativa de los trabajos de excavación se desarrolló sobre un gran conchero cuya extensión original desconocemos, pero que presumiblemente habría abarcado buena parte de varios de los lotes que hoy se emplazan sobre la calle San Martín”.

“El sitio había sido alterado de manera considerable, en parte por la construcción de la escalera de la calle Onas y por una vivienda que se emplazaba en el lote adyacente, donde las evidencias arqueológicas se encontraban debajo de la construcción demolida”, explicaron los investigadores.

Además, señalaron que las excavaciones permitieron recuperar “un importante y significativo volumen de materiales arqueológicos que, dadas sus características tipológicas, corresponderían a sociedades canoeras con una cronología estimada entre los 6.400 y 4.000 años antes del presente”.

“Si bien estas fechas deberán ser corroboradas por medio de análisis radiocarbónicos, cabe destacar el altísimo valor científico y patrimonial que revisten los materiales y registros de este sitio, dado que los contextos de estas edades son escasos en todo el archipiélago fueguino”, valora la investigación.

Las excavaciones permitieron confirmar la presencia de una antigua playa por debajo de las capas arqueológicas, lo cual evidencia un nivel del mar considerablemente mayor que el actual.

Para los investigadores del CADIC “el conjunto de artefactos recuperados contiene una gran proporción de instrumental óseo, lo que es típico de los contextos canoeros de estas épocas”.

“Entre las piezas más llamativas podemos señalar, además de la clava mencionada, cuñas confeccionadas con huesos de cetáceos, punzones fabricados con huesos de ave, numerosas cuentas de collar (FIGurA 5), y sobre todo, el artefacto más diagnóstico para contextos antiguos del Canal Beagle: puntas de arpones de base cruciforme, algunas de ellas con decoración grabada”, agrega el artículo de ‘La Lupa’.

Estas puntas, manufacturadas con fragmentos de huesos de cetáceos iban sujetas a un mango de madera, probablemente de tres o cuatros metros de largo según los registros históricos y eran utilizadas en las cacerías de lobos marinos.

“Por otro lado, permitieron confirmar la presencia de una antigua playa por debajo de las capas arqueológicas, lo cual evidencia un nivel del mar considerablemente mayor que el actual. De esta playa antigua se recolectaron muestras de sedimento y se tomaron mediciones de su altura sobre el nivel del mar actual”, indica el informe.

Estos datos resultan de relevancia para el conjunto de los estudios que el Laboratorio de Geomorfología y Cuaternario del CADIC viene desarrollando en relación con la evolución geomorfológica y paleoambiental del Canal Beagle, así como para las futuras investigaciones que puedan surgir de los datos y materiales arqueológicos recuperados en el sitio SADOS.

Todos los objetos y muestras arqueológicas se encuentran resguardados en el repositorio del CADIC, debidamente almacenados y con los correspondientes datos de procedencia.

“Allí son lavados, clasificados e inventariados para poder ser estudiados en profundidad, lo cual nos permite conocer unas páginas más del pasado del lugar en el que vivimos”, explicaron.

A manera de cierre, los investigadores destacaron que “a lo largo de seis milenios, la Bahía de Ushuaia ha sido el escenario de vida de hombres, mujeres y niños que dejaron sus huellas. Sin duda, los yacimientos arqueológicos deben haber sido muy numerosos en momentos previos al crecimiento urbano de nuestra ciudad, de la misma manera que todavía es posible encontrar grandes densidades de estos sitios en distintos lugares de nuestro territorio”.

Y cierran: “Lamentablemente no siempre se prevén acciones de rescate antes de que las obras públicas o privadas los destruyan irremediablemente, pero, siempre o casi siempre algo sobrevive y no sería extraño que debajo del asfalto y cemento de Ushuaia aún queden muchas sorpresas por descubrir”.

Los investigadores a cargo de los trabajos de recuperación son: Martín Vázquez, Daniela Alunni; Lucas Turnes; Germán Pinto Vargas; Angélica Tivoli; Valeria Bartoli y Francisco Zangrando.

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