domingo 20 de septiembre de 2020 - Edición Nº1462
Critica Sur » Provincia » 6 may 2019

industria fueguina

"Muchos creen que en Tierra del Fuego solamente ponemos la cajita y el manual"

Así lo resumió José María Gil, el presidente de Solnik, una de las últimas empresas en sumarse al polo tecnológico fueguino. En un informe publicado por Clarín, titulado "La industria electrónica: cómo enfrentar los desafíos del futuro", se repasa la actualidad del sector y los desafíos que se plantean a futuro.


El polo electrónico de Tierra del Fuego aglutina en la actualidad unas 30 empresas que se dedican a fabricar dispositivos tecnológicos. Desde otras regiones del país poco se sabe sobre el funcionamiento de esta actividad, que creció amparada por la Ley 19.640, que estableció un Área Aduanera Especial en la provincia. El objetivo en un primer momento era simple: poblar la zona. El propósito se cumplió y la industria avanzó hasta el día de hoy, en que el sector genera un 33 por ciento del PBI de Tierra del Fuego, un 50 por ciento de su producción manufacturera y da trabajo a más de 8 mil empleados.

Radio Victoria fue una de las primeras empresas en instalarse en Río Grande. Fue creada en 1947 y desembarcó en el Sur en 1978. “Encontramos que el régimen se adecuaba muy bien a la industria electrónica y le daba una competitividad que en el resto del país no había”, cuenta Enrique Jurkowski, el presidente de la compañía, que recuerda muy bien cómo era el paisaje en esa época: un lugar inhóspito, con población escasa y casi sin comunicaciones.

"Tierra del Fuego era territorio nacional y realmente instalar una fábrica ahí era una aventura. Había que tener el espíritu de pionero que caracterizaba a quien dirigía la empresa en ese momento”, describe, y recuerda que en esa época todos los servicios correspondían al Gobierno Nacional y había aproximadamente 20 mil habitantes, repartidos mitad y mitad en Ushuaia y Río Grande. La zona no contaba con infraestructura y al aeropuerto solo llegaban aviones de Lade. Jurkowski también tiene presente el tiempo que llevaba hacer el camino de Río Grande a Ushuaia, unas 5 o 6 horas cuando estaba transitable. Le parece insólito pensar que todavía, a comienzos de la década del 80, les daban media hora a la mañana y media hora a la tarde, en una frecuenta de la Secretaría de Comunicaciones, para hablar por radio, la única manera que tenían de contactarse con la fábrica.

El panorama cambió con los años y el desembarco de la industria electrónica en Tierra del Fuego aportó un crecimiento importante, para el que hubo que trabajar e invertir mucho. Hoy en día, las dos ciudades principales albergan 150 mil habitantes y cuentan con una infraestructura adecuada a los niveles de industrialización actuales. Muchas empresas acompañaron a Radio Victoria y se dedicaron a fabricar en la zona. En el 2018 se produjeron casi 8 millones de celulares, más de 3 millones de televisores y un millón de aires acondicionados.

Radio Victoria fue una de las primeras empresas en instalarse en Río Grande. Fue creada en 1947 y desembarcó en el Sur en 1978.

Radio Victoria fue una de las primeras empresas en instalarse en Río Grande. Fue creada en 1947 y desembarcó en el Sur en 1978.

Ensamblar. Una tarea que puede parecer simple para quien no conoce la industria pero que en realidad no es tan sencilla. Así lo explica José María Gil, el presidente de Solnik, una de las últimas empresas en sumarse al polo tecnológico: “Hay mucha leyenda urbana en cuanto al ensamble. Muchos creen que en Tierra del Fuego solamente ponemos la cajita y el manual, y no es así. Es una industria de altísimo valor”. Detalla entonces algunos de los procesos que se involucran en la confección de los dispositivos: “El que más integración tiene es el aire acondicionado. Hoy en día en la industria mundial nadie hace verticalmente todos los productos. Por ejemplo, las automotrices no fabrican el aluminio; lo compran a un proveedor. Nosotros ensamblamos toda una serie de elementos que se fabrican por diferentes proveedores y en Tierra del Fuego se hace el producto final. En el aire acondicionado, todo el entramado del cobre se hace con máquinas. La televisión lleva 4 placas, los componentes electrónicos vienen en tiritas y las placas se hacen con insertadoras, con automatización. Son procesos que no son fáciles, hay que invertir un montón de dinero, hay que utilizar robótica, ingenieros de muy alto valor. Hay que tener la transferencia del know how para utilizar esas máquinas. Es por lo que decimos que se genera trabajo de gran valor. Creo que debemos dar a conocer esto para que la gente cuando tenga un teléfono o un televisor en sus manos sepa el trabajo que hay detrás”.

La Ley 19.640 fue clave para el desarrollo del sector. “Una industria que a escala global toma precios internacionales, a veces muy agresivos, necesita algún tipo de régimen para poder desarrollarse, como pasa con la automotriz, que tiene un régimen de importación de gran parte de sus componentes. Esto nos aporta el grado de competitividad que necesitamos para que se siga desarrollando una industria electrónica argentina”, comenta Jurkowski.

Compara entonces el sistema con el de Brasil, en la zona de Manaos, aunque resalta la diferencia de que en el país vecino el beneficio fue extendido hasta el año 2073: “Acá el régimen a lo largo de los años ha estado varias veces cuestionado, cosa que en Brasil no sucede. Creo que es una característica del país, que hemos tenido cambios de rumbo políticos y económicos. En otros países, a pesar de eso hay una especie de contrato social, ciertas cuestiones fundamentales de la política que no se discuten. Yo creo que la industria tiene que ver con un modelo de país. Hay países en la región, limítrofes, con la excepción de Brasil, que viven de la extracción de recursos naturales, del turismo, de la agricultura. Argentina es un país muy extenso, con una población grande, con mayor nivel de educación, entonces el efecto multiplicador de la calidad del trabajo que trae la industria tecnológica es imprescindible para generar empleo de calidad y condiciones de vida”.

En la actualidad, Radio Victoria está acompañada por muchas otras empresas que se dedican a ensamblar en la zona.

En la actualidad, Radio Victoria está acompañada por muchas otras empresas que se dedican a ensamblar en la zona.

El Sub Régimen Industrial vence en 2023 y Jurkowski es optimista con respecto a un diálogo con el Gobierno que permita renovar las condiciones. Por su parte, Gil aporta otra mirada sobre el tema: "Yo tengo la idea de que tenemos que ser competitivos. Hoy en día el mundo esta globalizado y las necesidades de abastecimiento pueden ser realizadas desde cualquier parte del planeta. Pienso que debemos trabajar en aprovechar todo el potencial que tiene la industria y hacerlo desarrollar. Hay una base importantísima, inversiones muy grandes, una tecnología que sería la base para lo que viene. Hay que tener en cuenta que el mundo está cambiando, toda la manufactura va a cambiar, hay tecnologías disruptivas, la robótica se va a incorporar, la fabricación 3D, un montón de tecnologías que van a generar cambios productivos, e incluso en la forma de trabajar. La industria electrónica de Tierra del Fuego para mí sería una de las más preparadas para poder asumir ese reto”, opina.

Fabricar los productos en el país es un beneficio a la hora de formar el precio final, ya que las variaciones en el tipo de cambio no inciden de manera directa sobre el mismo. Por ejemplo, entre enero y diciembre del 2018 hubo una inflación de un 48% y una devaluación del 101,4%. Sin embargo, los aumentos en los precios de los productos del sector fueron menores. En televisores fue de un 33,2%, en aires acondicionados, de un 40,8% y en celulares, de un 44,9%. Se ve una diferencia con respecto a productos electrónicos que son importados en un 100% para el mercado doméstico, como por ejemplo las computadoras, donde el traspaso a los precios según las variaciones del tipo de cambio es total.

Para Radio Victoria las asociaciones son importantes para lograr la competitividad, por eso se aliaron con TCL, que está en el centro de la electrónica en el mundo. “La industria en China ha producido grandes avances en automatización. Estamos trabajando, invirtiendo mucho para lograr no solamente calidad sino también mucha más automatización. De esa forma creemos que con la misma gente que hoy trabaja vamos a poder producir cantidades mucho más grandes y los precios van a ser más baratos”, explica Jurkowski.

Los empresarios fueguinos buscan que sus productos tengan mayor calidad y poder venderlos a un precio competitivo.

Los empresarios fueguinos buscan que sus productos tengan mayor calidad y poder venderlos a un precio competitivo.

Para Gil, a la hora de buscar este objetivo hay que pensar en la cadena de valor y en todos los costos que se agregan desde que se importa un insumo hasta que llega el producto al mercado. En ese sentido, resaltó que hace 3 años se constituyó un plan de competitividad firmado por el Gobierno nacional, el Gobierno provincial y los sindicatos. “No solo busca que las empresas sean más eficientes o que renuncien a ciertos márgenes de rentabilidad sino también trata de leyes laborales, de toda la logística en un país como el nuestro, que es muy grande y Tierra del Fuego está muy lejos. También trata de temas impositivos, porque todo hace al precio. Hay un gasto muy importante en el producto desde que sale de la fábrica hasta que llega al consumidor. Nosotros podemos conseguir una industria muy competitiva, con una calidad que tenemos ahora a niveles internacionales y adecuar los precios a lo que los mercados exigen”.

Con el objetivo de crecer, Solnik invirtió el año pasado 30 millones de dólares para poner en marcha las líneas de producción de Nokia. “Llevamos un año trabajando, transfiriendo todo el know how de Foxconn, que es la empresa que fabrica Nokia y los iPhone, para que nosotros tengamos el mismo proceso productivo con la misma calidad. Es una prueba clara de que en Tierra del Fuego se fabrica como en el resto del mundo. Quiero aclarar que los modelos que salen en la Argentina salen en el mismo momento que en el resto del mundo. Existe esa leyenda urbana de que a nosotros nos llegan caros y obsoletos y eso no es así. La gente tiene que saber que los productos que se fabrican en Tierra del Fuego son los mismos que están en ese momento en los mercados internacionales”, indica Gil.

La intención de los empresarios es aumentar la eficiencia, la productividad y lograr que el precio final sea accesible. Sin embargo, ciertos factores atentan contra eso. Los entrevistados coinciden en su diagnóstico.

Solnik invirtió el año pasado 30 millones de dólares para poner en marcha las líneas de producción de Nokia.

Solnik invirtió el año pasado 30 millones de dólares para poner en marcha las líneas de producción de Nokia.

“Creo que la industria en la Argentina todavía enfrenta muchos problemas que tienen que ver con la logística o con muchísimas regulaciones, muy burocráticas, que hacen que nuestros plazos de abastecimiento se alarguen muchísimo. Esto está agravado en el caso de Tierra del Fuego, pero en general es un problema argentino. Sería bueno el mejoramiento de puertos, en nuestro caso el de Ushuaia, para que sea más ágil, más veloz. Además tenemos que tratar que el país desburocratice organismos como la Aduana, que agregan muchísimo tiempo y costos en nuestro proceso. Por otra parte, tenemos muchísima inflexibilidad en lo laboral y de alguna forma tenemos que ir buscando que el trabajo esté adecuado a las condiciones de competitividad que nos impone el mundo. Recientemente acabamos de firmar entre la Unión Obrera Metalúrgica, nuestra Cámara y el Gobierno un convenio, pero que es temporario. Tiene que haber una flexibilización más consolidada en el largo plazo”, opina Jurkowski.

Para Gil, la mayor dificultad es la logística ya que los productos deben moverse por el territorio a distancias grandes y solamente se puede hacer por tierra. Le gustaría que hubiera alternativas como la marítima o la aérea. A los costos del transporte se le debe sumar la seguridad y eso encarece todo. “Otro tema son las cargas impositivas que tienen una vez que el producto está terminado y sube para el continente. Y otro es toda la parte, laboral, sindical, que ya venimos trabajando desde 2017, en unos acuerdos, fundamentalmente en temas de flexibilidad, que eso hace mucho a la estructura de costos de los productos. Son 3 grandes rubros que tenemos que mejorar junto con un cuarto que somos nosotros mismos, que tenemos que trabajar muy eficientemente invirtiendo, capacitando a la gente y teniendo los márgenes que la industria y los precios puedan soportar”, indica.

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