domingo 18 de agosto de 2019 - Edición Nº1063
Critica Sur » Sociedad » 23 mar 2017

Cuando el sueño de la maternidad se convierte en pesadilla

Problemas días antes del parto, y una infección no detectada pusieron en serio riesgo la vida de Vanesa, que denuncia por mala praxis a clínica privada después de dar a luz. La violencia obstétrica alcanza al 97% de las mujeres fueguinas según la última encuesta nacional de violencia machista.


Otra denuncia a una clínica privada de Río Grande, esta vez de una madre que vivió días de terror en momentos que debería haber disfrutado de la llegada al mundo de su hija. La historia de Vanesa es la de tantas mujeres que llegan al momento del parto y no son contenidas. En este caso, con serias complicaciones que no fueron detectados y que podrían haber terminado mal.

Problemas días antes del parto, y una infección no detectada a tiempo pusieron en serio riesgo la vida de Vanesa. La violencia obstétrica alcanza al 97% de las mujeres fueguinas según la última encuesta nacional de violencia de género.

El embarazo se complicó en los últimos días, si bien la pequeña nació en perfectas condiciones, hubieron muchas complicaciones que la joven madre hoy denuncia.

No solo denuncia a su médico de cabecera, sino también a la clínica privada ya que en dos oportunidades tuvieron que salvarle la vida.

Vanesa se encuentra convaleciente, aun en su cama, y así continuará por lo menos dos meses más hasta que termine de recuperarse. Sin embargo eso no le quita la necesidad de salir a contar lo que le sucedió y denunciarlo en la justicia.

“Todo esto empezó días antes de tener a mi bebé, ya estaba en fecha, Novoa mi médico de cabecera me hizo tacto y empecé a sangrar, me introdujo elementos que utilizan para controlar, no podía caminar bien y me dio su número personal para que lo llame si seguía perdiendo sangre, lo que ocurría todo el tiempo. Lo llamé un día jueves y le conté que no daba más que estaba muy dolorida, ahí me dijo que vaya para la clínica que iba a cesárea. Me fui al Cemep donde quedé internada y me hicieron la cirugía”, contó la mujer en Fm Aire Libre.

Luego del parto, aparentemente todo iba bien, y Vanesa fue trasladada a sala común junto a su bebé. “Cuando lo tenía en brazos sentía que me desvanecía, estaba perdiendo el conocimiento pero recuerdo que me salía sangre de la cesárea”.

Producto de la hemorragia la joven tuvo que ser operada de urgencia. “Me llevaron y resulta que cuando empezaron a llamar a mi médico de cabecera llamaron a Núñez en vez de a Novoa, fue Núñez el que me salvó en ese momento pero nunca me explicaron bien, supuestamente el útero se agrandó”.

Durante la cirugía, le hicieron una transfusión de cinco litros de sangre yVanesa reclama que nunca le quedó en claro cuál era la situación, nadie se tomó el trabajo de explicarle qué le había sucedido, por eso su sensación de haber sido víctima de mala praxis.

Después de la operación le dieron el alta, pese a que ella presentía que no estaba todo bien. “Me pasaron a sala común luego de la operación y a las horas me dieron el alta, yo me sentía rara, inflamada aunque pensaba que era producto de la faja. Nunca me revisaron al darme el alta, yo me sentía olor feo, olor a podrido, me bañé como podía y me fui a mi casa”, relató.

Sin embargo estaba emocionada porque iba a ver a su bebé, que tan poco la había tenido. En su casa estuvo un día sin poder levantarse, con dolor de cabeza, y olor en la herida de la cesárea.

“Mi marido al otro dial llama a la ambulancia, me llevan al Hospital, y cuando estoy por ingresar a la guardia la médica me saca los puntos y ve que tengo una gran infección, empezó a supurar a drenarme y me sacó todo lo podrido que tenía adentro, estaba toda infectada y eso era lo que me tenía así”, señaló.

Y agregó que “lo que me sucedía era una infección, porque después de todo lo que me drenaron que era como un volcán, me estaba pudriendo adentro”.

Vanesa asegura que en la clínica privada “no me revisaron, me dieron el alta sin que me viera mi médico de cabecera, me sentía mal se lo decía y nadie me prestó atención”.

“Ahora gracias a la doctora y las enfermeras del Hospital que me hacen las curaciones me puedo sentar, puedo ir a bañarme, puedo agarrar a mi bebé”, dice.

La mujer afirma que “en algún momento pensé que no iba a resistir todo esto, si me quedaba en mi casa un día más quizás no salía adelante porque si ellos no se dieron cuenta que son doctores”.

“Ahora tengo abierta la cesárea, me tienen que curar todos los días las enfermeras del hospital y tengo dos meses más de tratamiento”, dice finalmente.

Violencia obstétrica

La violencia obstétrica es una forma de violencia de género. Se ejerce contra las mujeres en las salas de los hospitales públicos y las clínicas privadas. No discrimina por clases sociales, ni edades, ni áreas geográficas. La sufren las adolescentes sin cobertura médica que dan a luz en hospitales públicos y mujeres de treinta que se atienden por la prepaga en sanatorios.

Violencia obstétrica es negar información, practicar cesáreas innecesarias, inyectar fármacos cuando no corresponde, maltratar verbal y físicamente a las embarazadas antes, durante y después del parto. Está tipificada en la ley de Protección Integral a las mujeres (26.485), que a su vez cita la de parto humanizado (25.929), promulgada en 2004 pero reglamentada recién este año.

Según los resultados de la Encuesta de Violencia Machista conocida hace pocos semanas, en Tierra del Fuego el 97% de las mujeres encuestadas dijo haber sufrido violencia obstétrica en el momento de dar a luz.

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