Sociedad
Estuvo más de cien días retenida en Chile y logró volver: “Hubo una alevosía tremenda”
Mónica Llaipén fue a Punta Arenas a pasear un fin de semana, terminó pasando 102 días de arraigo regional y fue condenada a 61 días de presidio, con suspensión de licencia, después de chocar con su auto. Hoy, ya en su hogar, contó el drama que vivió: “Tenía mi seguro, todos mis papeles como lo indica la ley y mirá todo lo que me pasó por un accidente; es algo que hasta el día de hoy no lo puedo entender”.
El 28 de abril aproximadamente a las 20:45, llovía en Punta Arenas. “Mónica Beatriz Llaipén Fuentes de 34 años, conducía el vehículo Chevrolet Spin, por calle Sargento Aldea, cuando al llegar a la esquina de calle General Salvo, en el Barrio Prat, la conductora -según los antecedentes- de manera negligente y con infracción de reglamentos, no respetó la señal ‘Ceda el Paso’ que enfrentaba, siendo colisionada por el vehículo Opel modelo Corsa Swing conducido por Erick Rival Oyarzo”, reportaba el 8 de agosto, el portal El Pingüino de Punta Arenas.
102 días después del día del accidente, Mónica pudo regresar a su casa y contó al Diario El Sureño cómo fueron esos días que para ella fueron de terror. “Hubo una alevosía tremenda contra mí. La otra persona, no tenía seguro del auto, nada. Es más, no era su auto; supuestamente él era un mecánico que estaba arreglando el auto”, afirmó.
Llaipén fue condenada por la jueza Connie Fuentealba, a la pena de 61 días de presidio, con suspensión de licencia. Se le otorgó, sin embargo el beneficio de remisión condicional, por lo que tendrá que viajar desde Río Grande a firmar mensualmente a Gendarmería de Porvenir. Debido a esto, se levantó la medida cautelar de arraigo regional que estaba vigente desde 29 de abril, un día después del accidente.
“Ese día llovía, era tarde, el ‘ceda el paso’, yo la verdad, no lo vi. Pero igual, crucé y no de forma imprudente, porque al auto si lo vi, pero venía sin luces, así que no calculé la velocidad a la que venía. Si él hubiera venido a una velocidad prudente, como dice la ley, yo hubiera alcanzado a cruzar recién, pero venía a muy alta velocidad. Me hizo volcar por la violencia con la que me impactó; también, allá se respeta mucho al peatón, y él tenía un cruce cebra (la franja por la que cruzan los peatones) así que tendría que haber disminuido la velocidad antes de llegar a la esquina, aunque no venía ningún peatón, por si aparecía alguna persona. También había un cartel, a mitad de cuadra por donde él venía, que marcaba una velocidad máxima de 50 km por hora; y jamás se habló de esto. Lo único que se menciona es que yo me salté el “Ceda el Paso”, detalló Mónica al medio gráfico
“De la otra parte no se dijo nada, y mi abogado me recomendó que ni lo mencionara, que no hiciera el proceso más largo, porque si no, yo no me iba más”, relató la mujer. El objetivo era uno solo: volver a casa.
Mientras Mónica, para tener un juicio que satisficiera sus demanda de justicia, hubiese tenido que quedarse mucho tiempo más en Chile, en su casa la situación y su ausencia, también comenzaron a mostrar consecuencias: “Mi hijo (de 11 años de edad) estaba muy mal. Por lo que alcancé a ver estos días, yo creo que perdió el año escolar. Nosotros somos tres, y él sabía la situación. Así que no se concentraba en la escuela, y empezó a andar muy mal. La misma maestra le dijo a mi marido que lo veía muy mal, no hablaba, no rendía, pero tampoco lo podían exigir porque estaban al tanto de la situación. Es como que se bloqueó”, explicó la mujer.
“La verdad es que no me quedan más ganas de hacer reclamos, ni nada. La pasé tan mal, tan mal… Que lo único que quería era volver a mi casa, y nada más. Es más, mi camioneta, quedó allá, no la pude traer, porque quedó arraigada todavía. Yo pensé que una vez resuelto lo del seguro, iba a poder traerla, pero no. Así que hoy fui a hacer los trámites del seguro, porque a mí me da la sensación que eso está mal hecho también, no sé por qué no se le dio el alta a la camioneta, si yo ya estoy libre”, detalló Mónica.
Hoy Mónica reconoce un sentimiento de injusticia: “Tuve seis audiencias ¡seis! Es algo insólito; y tantas audiencias para nada, porque la otra parte nunca se bajó de lo que pedía. Ellos empezaron pidiendo 20 millones de pesos chilenos, y siempre fue lo mismo. Y el juez, nunca intervino, nunca dictaminó, ni dijo hasta acá llegamos, resolvamos. Si era por la otra parte, yo seguía con arraigo por un año. Para llegar a juicio, tuve que pasar siete audiencias”, insistió Mónica.
Además de las medidas dictaminadas por la jueza Fuentealba, Erick Rival, ya declaró públicamente que iniciará una demanda civil. Por su parte, Mónica, manifestó que no ha pensado aún en contrademandar o presentar reclamos por la parcialidad con la que fue tratada la colisión de tránsito: “Por un lado, porque me llevaría más tiempo, y si tengo que viajar allá otra vez, al no conocer uno las leyes de otro país, la verdad, me da miedo”, admitió.
“El Consulado a mí no me ayudó en nada. Eso es lo que más me indignó, porque uno que tiene un problema, a quién va a recurrir, a su consulado. Estoy en un país ajeno, no conozco a nadie; y si el Consulado no te puede ayudar con un abogado, ni económicamente, o con un alojamiento, la verdad no sé cuál es su ayuda. Todo lo que yo le pedía era no. Y uno en ese momento tampoco sabe cuáles son las obligaciones que tiene el Cónsul”, explicó.
Finalmente solo quedaron palabras para agradecer: “Quiero agradecer a todos los que siguieron el caso, porque fueron una ayuda. Gracias por prestar el oído, por estar al tanto de lo que me pasaba. La verdad, yo no sé si esto no iba a seguir para más largo. Si esto no se hacía público, por ahí yo dudaba que se fuera a terminar. Los medios, y lo polémico que se hizo ayudó a que esto se terminara”, cerró.
Fuente: Diario El Sureño
