jueves 21 de septiembre de 2017 - Edición Nº367
Critica Sur » En foco » 12 sep 2016

Puente colgante: a cinco años de su caída y el olvido de la política

Tenía 110 metros de largo y lo sostenían 21 cables de acero, con siete tensores que lo sujetaban a cada lado del río. Nunca fue bautizado oficialmente, pero algunos lo llamaban “El tropezón” o “José Menéndez”. Para los que pudieron verlo aún en pie era simplemente el “Puente Colgante”.


Cayó hace cinco años, el 5 de agosto de 2011. Pero su desenlace ya había sido anticipado otros cinco años atrás, en 2005, cuando la arquitecta riograndense Leticia Hernández alertó a las autoridades sobre la urgencia de encarar trabajos de preservación. En su tesis de grado, que versaba de hecho sobre preservación y conservación de bienes patrimoniales, la profesional proponía una serie de lineamientos que pretendía aplicar en el puente colgante.

“Ese día sentí que perdimos el ícono más importante que tuvo la ciudad”, dijo en el documental “Postal de un puente roto” (2012), donde recordó las dos presentaciones que encabezó en el Concejo Deliberante para brindar detalles de su trabajo, avalado por docentes universitarios que, analizando su estudio vaticinaban que la estructura del puente colgante no resistiría más de cinco años.

Ubicado a la altura del kilómetro 2.839, al pie del Cerro del Águila, el puente colgante nació a partir de la necesidad de José Menéndez de cruzar su ganado desde las estancias hacia el frigorífico CAP. El asturiano no llegó a ver los primeros animales cruzar por ese puente en 1920, cuando Río Grande ni siquiera se consideraba Colonia Agrícola, lo que ocurrió un año más tarde.

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Doce días antes de la caída, el Centro de Antiguos Pobladores de Río Grande dio a conocer un petitorio acordado por vecinos que acudieron a un “abrazo simbólico” del puente colgante. Pedían, entre otras cosas, una Audiencia Pública en un plazo máximo de treinta días, así como el “inicio fehaciente de los trabajos anunciados por el Municipio”.

Además, solicitaban reformular la Ordenanza 1897/04 agregando el carácter de Patrimonio Turístico y Sentimental al carácter ya establecido en la ordenanza, y que establecía claramente la recuperación y mantenimiento del puente.

Se pedía también apoyo del Poder Ejecutivo y Legislativo municipal “en procurar la sanción en la Cámara de Senadores de la Nación del proyecto de ley de Declaración de Monumento Histórico Nacional, sancionado en la Cámara de Diputados durante 2008.

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“Lamentablemente la situación es crítica, sin buscar culpables, hay que rescatar y salvar este patrimonio de la Provincia. Se busca hacer un análisis ‘in situ’ del puente para convocar a profesionales de Vialidad Nacional e iniciar un proceso de recuperación y delimitar, definitivamente, el sector como patrimonio histórico”.

Manuel Benegas, exministro de Obras Públicas del Gobierno provincial, febrero de 2011.

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“Un puente que parecía destinado a desaparecer”.

(Fragmento de “Postal de un puente roto”, RG Visión, año 2012).

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El 7 de julio de 2011, el Municipio envió una gacetilla de prensa confirmado la rúbrica de un convenio con Vialidad Nacional “mediante el cual la repartición federal se compromete a realizar la evaluación técnica, el estudio del proyecto y la financiación de toda la obra de reparación del antiguo puente colgante de Río Grande ubicado en el río homónimo a unos 13 kilómetros de la ciudad”.

El acuerdo lo firmaron el por entonces secretario de Obras y Servicios Públicos, Julio Bogado y el ingeniero Nelson Guillermo Periotti, administrador General de Vialidad.

“Nos hicimos eco de la preocupación de la sociedad y en lo personal veníamos haciendo trámites desde hace mucho tiempo con respecto a la recuperación del Puente Colgante, que es un icono histórico que identifica a la ciudad de Río Grande”, declaró Bogado, señalando que para convalidar el convenio “sólo esperamos la ratificación por parte de las máximas autoridades del organismo en Buenos Aires”.

“Justamente nosotros lo enviamos para que lo firme el Gerente Ejecutivo de la DNV a efectos de ratificar el convenio y ponerlo en marcha”, indicaba.

Según Bogado, a partir de la firma del convenio la Dirección Nacional de Vialidad “empieza a elaborar a partir de esta ratificación y en un plazo de entre 60 y 90 días, toda la documentación necesaria para evaluar la recuperación, restauración y toda la tarea inherente a la posibilidad de volver a tener el puente en óptimas condiciones”.

De acuerdo a las cláusulas del convenio, todos los gastos que demande tanto el estudio y el proyecto, como la ejecución de las obras necesarias, serán aportados por la Dirección Nacional de Vialidad en el marco del acuerdo entre ambas partes, de someterse a la aplicación del Régimen de ‘Redeterminación de Precios’ previsto por el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 195/02 a efectos de garantizar la intangibilidad de la ecuación económica y financiera del contrato de marras.

“Tenemos excelentes expectativas porque hemos avanzado ya en la suscripción del convenio, se ha firmado, ahora estamos a la espera de la firma en Buenos Aires, que se remita el mismo, y a partir de ahí esperar noticias de Vialidad Nacional”, remarcaba el funcionario.

Si las malas noticias vuelan, evidentemente las buenas no.

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El 5 de agosto de 2011, día en el que cayó una gran parte de la estructura del puente colgante, desde el Gobierno provincial se informaba, por gacetilla de prensa: “Tras la negativa del municipio riograndense de llevar adelante la coordinación de las obras, el Gobierno provincial, a través de su Dirección de Vialidad y el Ministerio de Obras Públicas, encarará un plan de rescate del monumento histórico. Además, la Provincia aportará 500 mil pesos para su restauración”.

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Antes del colapso del puente, Ana Berbel acompañaba al Centro de Antiguos Pobladores de Río Grande en el reclamo a las autoridades, para adoptar medidas de preservación. Fue una de las impulsoras, además, del “abrazo simbólico”, realizado ese año días previos a la caída definitiva.

“Por ese entonces se dio una disputa entre el Gobierno provincial y el Municipio acerca de quién tenía exactamente la responsabilidad del puente colgante, y en mi caso personal realmente no me interesó tomar partido por ninguno; me interesaba pura y exclusivamente levantar eso antes de que se cayera”, recuerda a cinco años de la pérdida de uno de los íconos más importantes de la historia de Río Grande.

Berbel recuerda con singular memoria las declaraciones políticas realizadas entre 2010 y 2011 por parte de muchos funcionarios, tanto municipales como provinciales; así como los anuncios de restauración y hasta de una posible réplica del puente. “Nada de eso pasó y terminaron ganando los políticos con todas estas proclamaciones que hicieron”, dice.

Aunque el puente ya no está, Berbel lamenta “el hecho de que no exista interés en proteger la historia, porque no es una cuestión menor”.

“Mucha gente decía ‘bueno es una cosa vieja, de qué sirve' pero me parece que el hecho de que no haya políticas públicas para la conservación del patrimonio histórico es una posición política muy fuerte, aunque también es una política publica no hacer, y habla a las claras en que no hay interés en que haya historia ni memoria”, sostiene.

Y recuerda una frase de Rodolfo Walsh: “Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan”.

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Construido para el tránsito de hacienda, que tenía como destino el frigorífico en la Margen Sur, desde donde se exportaba carne a Europa. El puente colgante fue “un fiel testigo de esos tiempos de bonanza” fue reacondicionado para el tránsito vehicular a finales de 1930, siendo además utilizado por la industria petrolera en la década de 1950, con el arribo de la empresa Tennessee Gas & Oil.

Soportaba hasta 20 toneladas como máximo, aunque a finales de esa década, se decidió no seguir exponiéndolo a ese esfuerzo.

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“El puente desapareció ante la mirada indiferente de toda una ciudad, que ignoraba las razones para mantenerlo en pie”.

(Fragmento de “Postal de un puente roto”, RG Visión, año 2012).

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En 32 minutos, el documental “Postal de un puente roto” resume la historia del puente colgante, con valiosos testimonios de quienes lo utilizaron para cruzar ganado o materiales, y que convierten a esta modesta producción audiovisual en una pieza que estamos obligados a ver y conservar (https://www.youtube.com/watch?v=gf2gCD_cAA4)

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