domingo 17 de diciembre de 2017 - Edición Nº454
Critica Sur » Policiales y Judiciales » 28 nov 2017

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Juicio por maltrato infantil: el Fiscal pidió siete años de prisión para la madre y su pareja

A criterio del Fiscal Eduardo Urquiza quedó demostrado que se utilizaron “palos, sogas, caños, agua caliente, posiblemente cigarrillos, frente a una nula resistencia por parte de la víctima”. “La única que defendía al niño era su hermanita”, aseguró. A Jonathan Quiroga se le suma una condena previa con lo cual el pedido del Fiscal se eleva a 13 años; a la madre del niño por “abandono de persona” la solicitud es de siete años. El defensor pidió la absolución.


“Solo la hermanita defendía al niño”, aseguró hoy durante los alegatos el Fiscal Eduardo Urquiza, quien pidió condenas de 7 años para Jonathan Quiroga y Elizabeth Sáez por el maltrato al hijo de cinco años de la mujer. El juicio que entró en su etapa final, se originó en la acusación del abuelo del pequeño, quien denunció a principios de este año que el padrastro ejercía violencia sobre su nieto.

En el caso de Quiroga, de ser sentenciado a esa cantidad de años, la condena se unificaría con otra condena previa por robo, y quedaría en 13 años de prisión. Mientras que para la mujer madre del pequeño, de considerarlo el Tribunal, tendría que cumplir siete años de prisión por el delito de “abandono de persona”.

Durante el proceso quedó en evidencia la falta de arrepentimiento del acusado, pero además ambos todavía continúan siendo pareja.

El Fiscal señaló en su alegato que Quiroga es autor del “delito de lesiones graves, agravadas por su condición y con ensañamiento” y recordó que no solo con su accionar provocó lesiones físicas en el niño sino que “fue más allá” y destacó su “falta de culpa en el desarrollo del proceso y sin lugar a dudas cabe el agravante de ensañamiento”.

Respecto de la madre del niño, el Fiscal dijo que su accionar encuadra en el delito de “abandono de persona” de su propio hijo, que era víctima de las agresiones. A esto se suma que “está agravado por el vínculo”.

En relación análisis de los hechos, expresó que tanto en el caso de Quiroga como de Sáez  “no se ha demostrado el percibimiento de alguna causa que justifique el accionar de cada uno de ellos, en el caso de Sáez su comportamiento omisivo”.

Sabemos que ha actuado con plena capacidad de comprender la criminalidad de sus acciones en el caso de Quiroga. En el caso de Sáez se destaca el momento previo que explicó su propio padre a los elementos que señalan a Quiroga como autor”, agregó.

Además explicó que “no puede ser valorado el daño físico únicamente en forma aislada sino que debe considerarse la extensión del daño psicológico que vaya uno a saber cuánto tiempo demandará su recomposición, no solo respecto del niño sino también de su hermana que resulta ser también una víctima indirecta del cuadro familiar”.

El Fiscal planteó ante el Tribunal que quedó comprobado que el victimario que utilizaba “palos, sogas, caños, agua caliente, posiblemente cigarrillos, frente a una nula resistencia por parte de la víctima que tenía en ese entonces solo cinco años y no pudo tener ningún tipo de defensa porque todos los actos ocurrieron dentro del ámbito familiar”. “El niño solo contaba con la defensa de su hermana”, agregó.

Finalmente afirmó que a su criterio deben ser considerados – en el caso de Quiroga- los antecedentes de violencia. Mientras que tomó como atenuantes el nivel socioeconómico en el cual vivían y el nivel educativo que, según dijo, pudo ser verificado.

Finalmente pidió para ambos la imposición de una pena  de siete años de prisión, en el caso de Quiroga que se sumaría a una condena previa, llevando el pedido del Fiscal a los 13 años de cárcel.

Por su parte, el Defensor ante el Superior Tribunal de Justicia, Doctor Gustavo Ariznabarreta, quien asistió al imputado, sostuvo en su alegato que “no hay testimonio en primera persona de la víctima” sino palabras de terceros, tales como la declaración de la hermana del niño, de la Licenciada Aracena y de la pareja del abuelo materno, “cuando el verdadero testigo es el niño, que no declaró”.

Para el Defensor “la prueba no es completa ni suficiente”, por lo que pidió a los jueces tener en cuenta el beneficio de la duda, motivo por el cual pidió la absolución de su defendido, y que en caso de haber condena se califique de modo distinto.

Finalmente, la Defensora Pública, Doctora María Eugenia Díaz, quien asiste a la madre del niño en el proceso, pidió tener en cuenta el contexto de vida de la mujer, haciendo referencia a la cuestión de “género, y la salud psicológica y física de ella”.

No abandonó a su hijo, lo cuidó con los medios que tenía a su alcance, y los testigos dieron cuenta de cómo era como madre hasta antes que estuviera en pareja con quien hoy se encuentra imputada con ella”, acentuó la funcionaria judicial.

En tal sentido, Díaz precisó que la mujer “no podía vislumbrar el riesgo porque ella misma está en riesgo, y tiene un síndrome de alienación que sufren las personas víctimas de violencia; siempre ha sido víctima de violencia y ha recibido golpes de sus ex parejas”.

Su defendida “no conoce el peligro ni identifica la violencia porque ya lo tiene naturalizado, la incorporó como un modo de vida. Ella es tan víctima como su hijo, hasta el punto que no fue capaz de modificar su entorno”, dijo finalmente.  

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