miércoles 22 de noviembre de 2017 - Edición Nº429
Critica Sur » Sociedad » 8 sep 2017

ESTADOS UNIDOS

Dos fueguinos en La Florida cuentan cómo viven la llegada del huracán Irma

Margarita es una riograndense que vive hace 17 años en Miami. “No quisiera, pero no me voy a quedar en mi casa, esto va a ser muy devastador”, contó a Crítica Sur. Darío, un ushuaiense que estaba de paso por vacaciones cuando se enteró de la gravedad del huracán, ahora escapa en un auto alquilado junto a su familia “lo más al norte y al centro del país posible”.


*** “Lo único que me interesa es que a mi familia no le pase nada” ***

Margarita es una riograndense que desde hace 17 años vive en la ciudad de Miami, Florida, donde este fin de semana impactará de lleno el huracán Irma, calificado como uno de los más devastadores por su intensidad.

Nacida en Río Grande, donde vivió hasta los 24 años, se fue del país por la crisis de 2001. Alentada por una amiga que ya vivía en Miami, decidió viajar a probar suerte y se enamoró de la ciudad. Lejos del frío y el viento fueguino, asegura que nunca pensó en regresar a la isla. Allá se casó y tuvo a sus hijos, una niña de 11 y un niño de 7 que son norteamericanos, y trabaja como chef en banquetes y eventos especiales de un importante hotel.

Sin embargo, su familia vive en Tierra del Fuego, al igual que algunas de sus amigas, quienes se comunican con ella telefónicamente, casi a diario, para saber acerca de la situación del huracán y qué harán para protegerse.

Margarita dialogó con Crítica Sur sobre cómo vive la llegada de Irma y mientras envía audios de WhatsApp al otro lado del continente, describe un día soleado y caluroso en Miami, sin una gota de viento, y lamenta saber que en menos de dos días los vientos serán huracanados, mucho más que en su lejano Río Grande.

“No es el primer evento de este tipo, pero como huracán no hemos pasado ninguno, en estos años hemos vivido tormentas tropicales como Katrina y como Wilma. Las he sentido porque son las lluvias intensas y se inunda”, cuenta y asegura que en ninguna de ellas tuvo que dejar su vivienda.

Pero Irma no es el mismo caso. “Este huracán va a entrar el domingo y ya desde ayer (miércoles) se cerraron las escuelas, hoy (jueves) ya está todo cerrado, esto parece un pueblo fantasma, nadie está en las calles, solamente algunos pocos buscando nafta, agua o cosas que faltaron comprar”, describe.

Durante los últimos días, Margarita sigue minuto a minuto por televisión el avance y las novedades sobre el huracán, esperando que en algún momento digan que se ha desviado del camino que ha tomado rumbo a Miami.

“Nunca ha entrado un huracán tan fuerte, es la primera vez que va a entrar, yo estoy mirando las noticias el día entero porque tenemos la esperanza que se desvíe o algo, pero el huracán tiene este momento un tamaño como el tamaño de Texas”, relata.

Y explica que “adentro del huracán hay un ojo y cuanto más cerca estemos del ojo del huracán más fuerte nos va a pegar. Y el ojo entra por completo en Miami, entonces los vientos los vamos a empezar a sentir el sábado, son vientos de huracán horribles”, expresa.

A raíz de la magnitud del evento, junto a su marido decidieron no quedarse en la vivienda. “Nosotros nos vamos de la casa, no nos vamos a quedar acá porque arriba de mi casa hay unos árboles muy grandes, vivo en una zona que se llama Coral Gables, es una zona residencial de árboles muy grandes. Cuando entre el huracán esos árboles van a caer arriba de mi casa y las ventanas no están cubiertas, si vuela algo es muy peligroso y no nos vamos a quedar”, afirma.

Es que si bien sostiene que “estoy preparada con todo en mi casa para el huracán, no me voy a arriesgar, voy a evacuar y me voy a ir desde el viernes hasta el martes en el hotel donde trabajo”.

En el caso de Margarita, el hotel donde trabaja evacúa a todos los empleados que  se quieran quedar allí desde este viernes y hasta el martes, cuando pase el huracán. “El que se quiera quedar en su casa y arriesgarse lo puede hacer” dice y explica que “van a cerrar completo el hotel que tiene unas 250 habitaciones, como se han cancelado todos los eventos, el hotel queda para todos los empleados y las familias. Lo que ellos hacen es dejar a todos dentro del hotel. Hoy llegaron tres camiones de agua, además tiene energía propia aunque no para las habitaciones, si vamos a tener las heladeras funcionando y va a haber comida y agua”.

La fueguina en Miami sabe que en ese lugar tanto ella como su familia van a estar seguros. “El hotel está preparado para un huracán, tiene 30 años pero la construcción fue hecha contra huracán, entonces yo voy a estar a salvo ahí, no me va a pasar nada”.

Mientras tanto, los últimos días fueron para resguardar su casa lo más posible. “Voy a tratar de guardar lo que más pueda, como mis lámparas que son unas lámparas divinas que me encantan, o un espejo que no quiero que se rompa, las voy a guardar en el baño que sé que es el lugar que va a estar más seguro”, cuenta.

Aun así, sostiene que “lo material a nosotros en este caso no nos importa, no porque sea millonaria ni nada, pero no puedo quedarme en mi casa, van a haber tormentas muy fuertes, hay peligro de inundación, esto va a ser horrible”.

Margarita describe Miami y asegura que en los últimos días se convirtió en una “ciudad fantasma”. “Mucha gente se fue, yo si hubiera tenido la opción de decir me subo a un avión y me voy a Buenos Aires lo hubiese hecho, pero no puedo. Los aeropuertos están cerrados, ya ayer estaban llenos”.

“Hay gente que no puede viajar desde la semana pasada. También pensamos la posibilidad de agarrar el auto e irnos, pero están las carreteras tapadas. No me arriesgo a irme porque tengo miedo que me agarre en la carretera, y como tengo posibilidad de quedarme en el hotel, me quedo en el hotel”, agrega.

Sin embargo, dice que pese a la preocupación, la gente no se desespera. “Lo único malo es la cola para cargar en las gasolineras, pero esto es otro país, la gente es muy respetuosa, no vas a ver gente corriendo ni nada de eso. La gente se está preparando, hace cuatro días se declaró el estado de emergencia en este Estado”, asegura.

Quienes expresan su preocupación, a miles de kilómetros, son sus familiares en Tierra del Fuego. “Están preocupados, mi mamá me pregunta por qué no me voy para allá; yo siempre los tengo al tanto porque en estos temas muchas veces se escucha más de lo que es. Todos los años me dice que por qué no me regreso. De todas maneras ellos conocen el hotel y saben que es bien seguro y no va a pasar nada ahí. Nosotros estamos tranquilos, no me gustaría dejar la casa pero no me queda opción”.

Finalmente, como a lo largo de toda la charla, transmite su tranquilidad pese a todo. “No estoy preocupada porque lo material va y viene, a mi lo único que me interesa es que a mi familia no le pase nada. En mi trabajo por lo menos voy a estar bien y segura”, cierra.

 

*** “Esos días que pensaba descansar me están sirviendo para huir” ***

Darío regresaba de sus vacaciones en Europa junto a su mujer y sus hijos. Decidió hacer una escala de diez días en Miami, para descansar los últimos días antes de retomar su rutina de trabajo en Ushuaia. Pero lo que creyó serían sus últimos días de descanso, se convirtieron en una huida en auto y a contrarreloj del huracán Irma.

Solo una jornada de playa y tranquilidad pudieron disfrutar. Al segundo día de su estadía, fueron advertidos de que lo mejor para ellos era evacuar la ciudad. Sin posibilidad de subirse a un avión, y con un auto ya alquilado, decidieron tomar la autopista que cruza todo el Estado de La Florida, al igual que otros miles de automovilistas que siguen el mismo camino, prácticamente a paso de hombre.

Así fue como ayer por la tarde (hora argentina), en plena ruta, dialogó con Critica Sur, en su viaje hacia el norte de los Estados Unidos. “Viajamos lo más al norte y lo más al centro posible”, dice.

“Salimos este jueves a las 7 de la mañana desde Miami, y nos recomendaron que tratemos de ir lo más al centro posible del país, así que nos estamos tratando de tirar hasta Atlanta. Es un viaje que normalmente se hace en cuatro horas, y lo vamos a hacer casi en un día. Todavía nos faltan 200 kilómetros, no se avanza, es casi a paso de hombre”, describe Darío.

En ese escape antes que llegue el huracán “hay muchísima gente en auto en la misma condición, me animo a decir que más de la mitad de La Florida está en la ruta porque lo que están anunciando últimamente es evacuar”, asegura.

El joven fueguino explica que pese a ser un recorrido lento, salieron a tiempo de Miami. “Recién acabamos de escuchar que piden a la gente que no salió hasta el momento, que no se tire a salir ahora porque tampoco van a llegar, los camiones de combustible tampoco pueden abastecer las estaciones de servicio y van a empezar a quedar los autos tirados en el medio de las rutas. Aconsejan que el que no salió se vaya a algún refugio”.

En su caso, el objetivo es llegar lo más al norte y al centro posible de los Estados Unidos, estar a salvo, y luego evaluar el regreso a la provincia. “Estamos tratando de tirarnos lo más al norte posible, llegaremos hasta Atlanta como a las dos de la mañana de este viernes, según me dice el GPS por el ritmo de tráfico, pero la intención es seguir un poco más al norte, alejarnos un poco más, porque dicen que todavía no tomó la dirección final el huracán y puede llegar a subir hasta Atlanta”.

Sobre su impresión de lo que sucede en La Florida por estos días, Darío describe que “hay mucha gente que se quiere quedar porque tienen sus cosas y están acostumbrados a las tormentas, pero hicieron mucho hincapié en que la magnitud de este huracán es bastante severa y aconsejan que se vayan, que se puedan mover y dejen las cosas materiales para cuidar la salud ante todo”.

Incluso relata que “hay muchísima gente de Argentina que me encontré en las estaciones de servicio y demás, que están en la misma situación”. De hecho, las aerolíneas suspendieron sus vuelos y eso generó que mucha gente quede varada. “Si no tenías la posibilidad de rentar un auto o tener algún conocido acá, quedabas varado en Miami”, afirma.

Darío sostiene que la situación para el que es turista no es la mejor. En su caso “en el mismo hotel donde estábamos, nos informaron que no se hacían responsables si a nosotros nos pasaba algo, nadie iba a venir a rescatarnos y no hay ningún plan de emergencia. Lo que aconsejaron es que nos vayamos. Prácticamente nos dieron una palmada en la espalda y de patitas a la calle”, relata.

“Al turista fue un poco dejarlo abandonado, te dicen que pasa en este tipo de situación, te aconsejan ponerte a salvo y hasta te indican los lugares a los que podes ir, pero tenés que llegar hasta ahí, no te dan más solución”, agrega.

Caso sobre el final de sus vacaciones, pese a que no era lo planeado, manifiesta que “estos días que pensaba descansar me están sirviendo para huir más que para descansar, porque realmente es un poco desesperante, no sabes qué hacer. Primero estás ahí y no sabes para dónde agarrar. Florida es una sola autopista que va hacia el norte y todo desemboca ahí, toda la gente está acá. Lo ves en la ruta porque ves que la gente trata de llevarse lo que más pueda. Lleva un carro con la bicicleta, la moto, la casa rodante enganchada con el bote; tratan de llevar lo que más pueden y ves los autos saturados de cosas”, describe.

Además, asegura que los supermercados de Miami “parecían víctimas de un saqueo, habían arrasado y no quedaba nada, se llevaron lo que encontraban, desde generadores eléctricos, cajas de pilas, comida, agua directamente no había, la empezaron a regular entregando a las seis de la mañana y a las seis y media ya no había más”.

En su caso, las vacaciones las está llevando sobre la ruta, tratando de alejarse del huracán para encontrar un lugar medianamente seguro. “A medida que vas parando en las estaciones de servicio vas escuchando lo que dice la gente, lo que dicen las radios y es como que todos apuntan al norte. Primero pensaban que Orlando era un punto seguro y ahora no lo es; hay que irse más al norte y más al centro del país. Atlanta ya no tiene hoteles disponibles ni otras ciudades pequeñas. Mucha gente se está tirando a unos espacios de descanso en las rutas, paran y duermen ahí, está toda la autopista repleta de autos. Cada vez aparecen más autos porque como todo desemboca en esta autopista, vienen de todos lados, salen de todos los pueblos lindantes buscando un lugar más seguro”.

“En lo personal –dice finalmente- no es que estamos nerviosos, uno no está acostumbrado a esto tampoco, simplemente que trata de sentirse seguro y buscar eso. Si vos ves en este momento lo que yo veo, media ciudad en la ruta, y eso quiere decir que es porque algo serio”.

“Mi intención es poder manejar hasta donde pueda y me dé el cuerpo, tratar de descansar algo y seguir lo más posible al norte y al centro del país. Hay que tratar de alejarse de las costas. No estamos en psicosis ni en caos, pero la gente se está movilizando”, cierra.

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