lunes 25 de septiembre de 2017 - Edición Nº371
Critica Sur » En foco » 10 jul 2017

Adultos mayores

"Nadie se ocupa y a nadie le interesa lo que les pasa a los viejos"

Los testimonios coinciden: “No hay nada para hacer”; “Estamos olvidados”; “Te tratan como si fueras una molestia”. Un abuelo abandonado por sus hijos en un hospedaje; otros que son violentados por su propia familia. La realidad de los adultos mayores fueguinos y la mirada de la dirigencia política.


La primera ‘Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores’ en Argentina, realizada en 2012, determinó que Tierra del Fuego es la provincia con la menor cantidad de adultos mayores.   

Este relevamiento fue el primero que abordó está temática y es -hasta hoy- el único de estas características. Situación socioeconómica; salud; actividades cotidianas, vida social y cultural; así como el uso del tiempo y la sexualidad fueron algunos de los tópicos abordados.

 

A Irma Adam muchos la conocen como “Tota”; y otros por ser la presidenta del Centro de Jubilados y Pensionados ‘Aylin’ de Río Grande. Su nombre y sus reclamos se hicieron públicos ante la crítica situación que atraviesa el PAMI, y los problemas que viven a diario los jubilados de esa obra social.

“El PAMI no existe ya, es un desastre y no hay palabras”, dice Irma, categórica, a Crítica Sur.

Y no duda: “La verdad es que los abuelos estamos bastante olvidados y es de conocimiento público que estamos olvidados”.

“No hay nada para hacer”, cuenta y repasa las actividades que, no sin complicaciones, pueden ofrecer desde el Centro de Jubilados que preside: “Tenemos el Probienestar, que es la entrega de bolsones; servicio de enfermería; reflexología y pedicura. Nada más. Y esparcimiento, nada”.

“Imaginate que si no tenemos salud, menos vamos a tener diversión”, afirma y opina que los abuelos en la ciudad “estamos solos”.

“Nadie se ocupa y a nadie le interesa lo que les pasa a los viejos. Es así de simple”, lamenta.

 

En la actualidad, el país se encuentra en una etapa de envejecimiento avanzada. Según el Censo 2010, un 10,2% de la población tiene 65 años y más; es decir, existe una alta proporción de personas mayores con relación a la población total.

 

Jubilada desde hace nueve años, Mónica Piñeiro formó parte del primer personal civil que ingresó a la Policía del Territorio. Hoy tiene 64 años y vive en Chacra XIII.

“En el barrio le dieron viviendas a mucha gente mayor, pero no tenemos nada para hacer. Ni siquiera disponemos de un SUM para juntarnos a tomar unos mates y conversar entre nuestros pares”, explica, aunque dice que “lo vengo peleando”.

Cuenta que si bien ella busca “hacer cosas todo el tiempo, la realidad es que todos están en las mismas condiciones”, y la distancia del barrio con el centro de la ciudad reduce al máximo las posibilidades de realizar actividades.

Dice haber logrado que “todos los adultos mayores del barrio tengan el botón antipánico, pero el adulto mayor va a tocar el botón antipánico cuando se sienta mal ¿Y cuando se siente solo a quién llama?”.

“Hablamos de la violencia de género del hombre hacia la mujer ¿Y la violencia de los hijos hacia los adultos mayores?, pregunta.

Y admite: “Te tratan como si fueras una molestia”.

Mónica recordó el caso de un abuelo, cuyos hijos lo alojaron en un hospedaje, y al que encontraron “tirado en el suelo, porque tenía una fractura, comiendo yogur del piso. Llamamos a la Policía y denunciamos abandono de persona”, cuenta a Crítica Sur.

Dice, además, que nadie defiende los derechos de los adultos mayores “a ser atendidos, a que haya lugares donde puedas reunirte con tus pares para hacer actividades. Acá te ponen a hacer gimnasia o a caminar como si fueras un tarado”, reprocha. Y se disculpa “por ser tan directa”.

Pide por excursiones y viajes, pero aclara: “Nadie pide nada gratis, todos tenemos jubilaciones y podemos pagar”.

 

El 32% de los adultos mayores entrevistados se cayó en los últimos dos años y de ese total más de la mitad (56%) se cayó más de una vez. El mayor porcentaje de caídas ocurre en el grupo de edad más avanzada. Un 40% de las personas de 75 años y más ha sufrido al menos una caída en los últimos dos años. Si bien las mujeres presentan una mayor propensión a las caídas que los varones (del total de mujeres, cuatro de cada diez sufrió una caída en los últimos dos años, mientras que en los varones la proporción fue de dos de cada diez), la brecha se reduce a medida que aumenta la edad (Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores).

 

“El adulto mayor de Tierra del Fuego, fundamentalmente en el caso de Río Grande, hoy tiene mucho menos capacidad de ser atendido y de encontrar respuestas sanitarias de las que tenía hace algunos años atrás”, afirma el diputado nacional Martín Pérez, ex titular del PAMI.

Dice que “lo que ha venido sucediendo en este año y medio, en términos de atención al adulto mayor, ha sido un corrimiento del Estado en términos de políticas sociosanitarias y de políticas activas para mejorar su calidad de vida”.

“Por un lado, en términos de salud, hemos visto un PAMI que se ha achicado, que ha dejado de brindar prestaciones; un PAMI al que se le han caído convenios y que ha deteriorado su relación con los prestadores; una relación que nos había costado muchísimo construir y que se basa fundamentalmente en la confianza, en un instituto que paga en tiempo y forma o que de alguna manera también proyecta a futuro una atención integral del adulto mayor”, explica.

Y reprocha, además, los recortes de la obra social en materia de políticas recreativas, a las que consideró “un complemento muy importante para mejorar la salud del adulto mayor”.

“Se han dejado de aplicar programas y políticas muy activas en ese sentido; se ha terminado con la colonia de vacaciones y se han terminado los viajes”, repasa Pérez, entendiendo que estas alternativas representan “actividades saludables del transcurrir de la vida del adulto mayor”.

Para el actual diputado nacional “lo que se ha llevado adelante es un ajuste fenomenal en materia presupuestaria, y lo que se busca es achicar y llevar al PAMI a la mínima expresión”.

“Es enorme la cantidad de preocupaciones de los adultos mayores, desde la quita de los medicamentos, se les han quitado posibilidades de realizar talleres o actividades recreativas en los centros de jubilados, y claramente no hay una política de fomento al encuentro del adulto mayor”, opina.

Y agrega un dato que, a su entender, refleja el estado de situación actual: “Al PAMI ingresan, en promedio, dos amparos por día para resolver problemas que antes se resolvían sin la necesidad de la vía judicial, con el trastorno que eso significa para el adulto y la familia, y la falta de respuestas y trabajadores del instituto que tratan de brindar soluciones”.

“Insisto que quieren llevar al PAMI a su mínima expresión, y no tengo dudas que a futuro existe la posibilidad de volver a gerenciarlo como lo fue en algún momento”, aventura.

 

Según la Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores (ENCaViaM), un 8% de los adultos mayores entrevistados fue diagnosticado con depresión, la mitad de los cuales ha recibido durante el último año algún tratamiento psiquiátrico o psicológico.

 

La ministra de Desarrollo Social, Paula Gargiuglo, cuenta a Crítica Sur que recientemente se creó la Subsecretaría de Políticas del Adulto Mayor que funciona, en Río Grande y Ushuaia, a través de los Hogares y Centros de Día.

“Con este nuevo nombre queremos impulsar todo lo que tiene que ver, justamente, con los Centros como lugares para las actividades recreativas de los adultos mayores”, explica.

Y asegura que para esas actividades existen “equipos que dan forma a las propuestas y los acompañan”.

Esas actividades “tanto en Ushuaia como en Río Grande siempre se realizan a través de los talleres culturales de la Secretaría de Cultura”, y remarca que se hace “escuchando y tomando las propuestas que ellos nos hacen de lo que necesitan”.

“Toman con mucho sentido de pertenencia a esos lugares y las actividades que los moviliza”, explica.

Gargiuglo remarca la importancia que adquiere, para la Provincia, participar activamente de las reuniones que realiza el Consejo Nacional del Adulto Mayor, y dice que esto permite “tener una mirada federal, con la participación de diferentes organizaciones y el trabajo en avance de la política del adulto mayor, entendiendo al adulto mayor como un sujeto de derecho y trabajando en pos de garantizar esos derechos”.

“Hoy tenemos, y se visibilizan situaciones de adultos mayores y situaciones que las familias transitan con sus padres o abuelos, donde nuestra Provincia no tiene muchos recursos para dar respuesta a estas situaciones, por eso venimos trabajando en este sentido como lo propone la ley”, indica.

Casi un 9% de la población entrevistada conoce a una persona mayor que ha sido golpeada o agredida por sus familiares. Respecto al trato que se les dispensa a personas de 60 años y más en comparación con las personas más jóvenes, la población entrevistada cree que el ámbito de peor trato son los bancos u oficinas públicas (39%), mientras que, en otros ámbitos como consultorios médicos, familia o su entorno cercano, estas situaciones de maltrato son señaladas por alrededor de 1 de cada 5 entrevistados de 60 años y más. En cada uno de estos entornos son siempre las mujeres quienes manifiestan en mayor proporción percibir situaciones de maltrato en comparación con sus pares varones.

Sexualidad, amor y tecnología

De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores de 2012, con relación a la actividad sexual, la proporción de los que creen que las personas mayores tienen actividad es mayor en comparación con la creencia en la posibilidad de enamoramiento: alrededor de un 80% sostiene que los adultos mayores tienen una vida sexual activa.

Esta creencia se diluye a medida que se avanza en edad. En los grupos extremos se encuentran los varones de entre 60 y 74 años que son quienes más creen en esta afirmación (un 89%), y las mujeres de 75 años y más quienes menos adhieren a esta idea (un 54%).

La valoración de la actividad sexual presenta diferencias por sexo y por tramos de edad. Entre las mujeres, alrededor del 60% le da importancia a la vida sexual, más allá de que la mayoría reconoce que su vida sexual es menos importante que en la juventud.

Por su parte, casi el 80% de los varones adultos mayores valora la vida sexual en esta etapa de la vida; el grupo que le da tanta importancia como en la juventud duplica al de sus pares mujeres.

Dicha valoración decrece con el paso de los años, más allá de mantenerse las diferencias por sexo: entre los de 75 años y más, el 40% de las mujeres y el 25% de los varones considera que la vida sexual no es importante.

Seis de cada diez personas de 60 años y más piensa que es posible enamorarse en esta etapa de la vida, con una leve sobrerrepresentación masculina en esta creencia. La edad es un elemento importante en la evolución de este indicador: siete de cada diez adultos mayores jóvenes creen que es posible enamorarse, mientras que a partir de los 75 años esta proporción se reduce a algo más de cuatro de cada diez. Son los varones quienes mantienen más fuerte esta idea, incrementando la brecha con las mujeres en las edades más avanzadas.

El 64% de los adultos mayores no usa el cajero automático por sí solo para retirar dinero o realizar otros trámites. De ese total, cuatro de cada diez prefieren retirar el dinero por ventanilla y un 21% considera que su funcionamiento es complicado. En tercer lugar, un 18% no cuenta con tarjeta de débito. Este no uso aumenta con la edad, llegando a involucrar a algo más del 80% de los de 75 años y más. Al interior de los grupos de edad, son las mujeres quienes hacen menos uso de manera autónoma del cajero.

Con relación al uso del teléfono celular, un 44,5% no lo utiliza por sí solo. De aquellos que no lo usan, cuatro de cada diez no tienen celular y otros cinco no tienen interés o les resulta complicado. Un 14% manifiesta tener algún impedimento de tipo físico (no escucha bien, no ve bien los números o no lo puede manipular).

Al igual que con el cajero, el uso de manera autónoma del teléfono celular decrece con la edad. Comparando los dos grupos de edad al interior de los adultos mayores se produce una inversión de los valores encontrados: mientras que entre los de 60 a 74 años (los más jóvenes) dos de cada tres usan el celular sin ayuda, entre los de 75 años y más (menos jóvenes) esta situación comprende a uno de cada tres.

Tiempo libre

Con referencia al tiempo libre, casi 6 de cada 10 entrevistados por la ENCaViaM realizó ejercicios o actividades físicas -como salir a caminar, trotar, nadar, hacer un deporte, gimnasia, yoga, baile, etcétera- en los últimos tres meses, y en su inmensa mayoría la práctica es de más de una vez a la semana (78%).

Si bien disminuye a medida que avanza la edad, al pasar los 75 años, un 45% de la población continúa realizando algún tipo de actividad física y también en una gran mayoría (73%) con una frecuencia de más de una vez a la semana.

Casi un 20% participó de algún viaje en los últimos tres meses. Alrededor de dos tercios se reúnen con amigos para charlar y tomar café; casi 1 de cada 4 adultos mayores asisten a conciertos, recitales, cine, teatro, etcétera y/o se juntan con otras personas a jugar a las cartas, dominó, etcétera.

Estas actividades que suponen una relación con el entorno fuera de la casa se reducen a medida que se avanza en edad.

Entre las actividades que se realizan en el interior del hogar, 6 de cada 10 mujeres y 4 de cada 10 varones se dedican a la jardinería o repostería. Un 60% lee libros o revistas y un 20% usa Internet.

La utilización de la computadora disminuye significativamente con la edad (un 25% entre los de 60 a 74 años y sólo un 6% entre los de 75 años y más). Finalmente, un 97% vio televisión y un 87% escuchó radio durante la semana anterior a la entrevista.

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