lunes 24 de julio de 2017 - Edición Nº308
Critica Sur » Municipios » 6 jul 2017

CIUDAD

Ruidos molestos: "Sufro el flagelo de la música a alto volumen"

Los ruidos molestos son un problema de convivencia entre vecinos difícil de resolver. En Río Grande aumentaron las denuncias, sobre todo en los barrios nuevos. Según el área de Inspección General del Municipio, la normativa actual limita su capacidad de acción. Entre los motivos del incremento: la gente está menos tolerante y los materiales de construcción son cada vez peores.


"Es cierto que la música es un alimento para el alma. También es cierto que todo en su justa medida es saludable para el ser humano. Pero una persona que pone su música a todo volumen, compartiéndola desde las 20 hasta las 4 de la madrugada del otro día un día, con toda la cuadra, resulta altamente nocivo para los vecinos que vivimos en Pasaje Avellaneda, entre José Hernández y Gobernador Paz”.

Para Ana, tanto molesta el volumen alto de la música que muchas de las noches no se puede conciliar el sueño por varias horas, y cuando logra hacerlo, poco le queda para levantarse a trabajar. “Justamente, estoy pensando en cambiarme a otro barrio para disfrutar de la tranquilidad. Me siento desprotegida en algo tan fundamental como la tranquilidad de mi propia casa, sufro el flagelo de la música a alto volumen”, contó.

El caso de Ana es uno de los tantos ejemplos de vecinos que en días de semana, pero sobre todo los fines de semana, llaman a cuanto teléfono de la Policía y del Municipio encuentran.

“Perdí la cuenta de las veces que llamé a la Policía y no tuve éxito. Los agentes vienen, les piden de buena manera que bajen la música, pero cuando el patrullero se va, vuelven a subir la música. También me comunique con  Defensa Civil y tuve la misma suerte. Nadie me dice a mí que escuchar, pero lo hago dentro de mi hogar sin exponer a mis vecinos al ruido. Eso se llama educación y respeto. Sólo quiero llegar a mi casa, después de trabajar, y disfrutar de la tranquilidad", dijo.

Hace pocos días, en el Barrio CGT, el volumen alto de la música de varios jóvenes en una vivienda, generó un enfrentamiento que terminó con varios de ellos con heridas, luego de pelear con un vecino que se acercó a reclamar.

Para el propio director de Inspección General de la Municipalidad de Río Grande, José Díaz, el de los ruidos molestos entre vecinos “es un tema difícil de resolver”,  por lo menos con la normativa vigente.

“Nosotros usamos habitualmente el 103 de Defensa Civil como número para que el vecino se comunique, hay veces que la Policía nos informa que alguien llamó porque está denunciando a su vecino que tiene el volumen alto de la música”, contó consultado por Fm Aire Libre

La principal dificultad radica que en que la reglamentación actual “indica que nosotros debemos hacer las mediciones a cierta distancia de la línea municipal”, la cual se ubica en muchos casos con suficiente distancia para que el máximo de sonido permitido se encuentre dentro de los niveles normales. Sin embargo, para las viviendas lindantes el ruido puede llegar a ser una tortura.

“Ocurre a veces que al vecino le molesta la música pero en realidad no supera los decibeles permitidos entonces no podemos hacer nada, lo máximo que podemos hacer es hablar con el vecino que tiene el volumen alto y pedirle que por favor lo baje porque está molestando debido a la cercanía con otra vivienda y ese ruido parece que supera los decibeles y no es así”, dijo Díaz.

Según el funcionario “es un problema bastante importante, hay gente que denuncia ruidos molestos todo el día y durante la noche”.  Además precisó que “a partir de las 23 horas los días de semana no se puede provocar ruidos que molesten a los vecinos”.

Se trata de un tema de convivencia. La mayor parte de las nuevas denuncias que recibe el área corresponde a viviendas de Chacra XIII y en este sentido Díaz explicó que  “aparentemente los paneles de separación entre vivienda y vivienda no son lo suficientemente acústicos y esto provoca la molestia de los vecinos”.

“La separación entre vivienda y vivienda hace que un ruido normal se sienta mucho más que cuando es una construcción de mampostería”, afirmó.

El mayor problema radica en el hecho de que “tenemos que medir a cierta distancia de la línea municipal, hace que muchas veces no podamos intervenir ni realizar  una infracción a la persona que tiene el volumen alto”.

El problema no es solo entre vecinos: quinchos, salones de fiesta y también las iglesias evangélicas forman para de los ruidosos que generan enojo de vecinos. “No hay excepciones en ningún caso, generalmente ocurre que las reuniones en las iglesias terminan a las 22.00 y generalmente son días de fin de semana o feriado, entonces entran dentro del horario en el que no podemos intervenir”, expresó.

Díaz recordó que de día, el tope máximo son 75 decibeles, a medida que avanza la  hora, a partir de las 23.00 no pueden superar los 60 decibeles. “Por eso es que previamente el funcionario que actúa informa que el ruido es muy molesto, y se le solicita que bajen el volumen sin necesidad de hacer una infracción. Pero la gente que no acata el pedido del funcionario le cabe una infracción que va al tribunal de faltas”.

“Es muy molesto para el vecino que quiere descansar y tenemos muchas denuncias pero lamentablemente si no superan los decibeles que tenemos para controlar y no podemos actuar”, cerró.

Dónde denunciar

El 103 o de defensa civil atiende los reclamos tanto por ruidos molestos, perros sueltos, mordedura de perros, bromatología, comercio y tránsito.

 

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