miércoles 22 de mayo de 2019 - Edición Nº975
Critica Sur » Malvinas » 14 may 2019

En la embajada británica

Devuelven a un coronel el sable que debió dejar tras la rendición en Malvinas

El embajador Mark Kent se lo entregó a Ricardo Jaureguiberry, quien lo portó simbólicamente durante la guerra. Lo envió la viuda de un oficial inglés.


La guerra de Malvinas es una fuente inagotable de historias. Historias tristes e historias con finales relativamente felices. Algunas son ya conocidas, pero se van transformando. Otras aún están por descubrirse. Una de ellas se conoció este lunes. Y es la historia de un sable argentino, a través de su dueño, Ricardo Martín Jaureguiberry, del almirante británico Hugo White, fallecido, y de su viuda Josephine. 

Coronel retirado, veterano de la guerra por la que se enfrentaron Argentina y el Reino Unido hace 37 años, este lunes Jaureguiberry recuperó su símbolo de mando, que había quedado en Fox Bay, tras la rendición argentina del 14 de junio de 1982.  

En una reducida pero histórica ceremonia en la Residencia británica a la que fue invitado Clarín, el embajador Mark Kent y el agregado militar en dicha sede, Robin Smith, le devolvieron a Jaureguiberry su sable por expreso pedido de la viuda del almirante White, capitán del HMS Avenger, durante la guerra de 1982, y quien se llevó consigo este símbolo de mando que se estila dar en el ejército nacional a oficiales y suboficiales superiores.

"Siento una carga emocional muy grande y una gran felicidad. Una felicidad no por lo que significa materialmente, sino por el simbolismo. Es la buena voluntad de personas que a través del Atlántico y sabiendo que había un dueño de este sable (aquí) quiso que volviera a mis manos. Eso habla de la voluntad de personas, de generosidad, de personas de bien", dijo Jaureguiberry.

Fue después de la ceremonia en la que expresó sus palabras de gratitud hacia Josephine Mary Lorimer, "Lady White", quien al morir su esposo, en 2014, inició la búsqueda del dueño del sable. 

 “Apoyamos toda acción que contribuya a reparar las heridas físicas y emocionales de quienes participaron del conflicto. En ese aspecto, creemos que todos debemos privilegiar el factor humanitario por sobre cualquier tipo de motivación comercial”, dijo el embajador Kent.

Con Jaureguiberry estaban "viejos" camaradas de guerra: el general retirado Sergio Fernández; y los coroneles retirados, Oscar Minorini Lima y Leandro Villegas. Además, y la cancillería argentina envió al embajador Osvaldo Mársico, de la subsecretaría Malvinas. 

Jaurreguiberry integró una de los dos únicas unidades del Ejército que participaron del desembarco del 2 de abril de 1982. Y es curioso: que llevara el sable mostraba la intención de los altos mandos de no quedarse en una guerra -sino ocupar y negociar- como terminó ocurriendo. "La orden que teníamos era la recuperación pacífica, y dentro de esas ordenes estaba la de que los oficial debíamos llevar nuestros sables", contó. Fue el único que llegó a Fox Bay con sable. 

Sir White tuvo altas distinciones. Fue comandante en jefe de flota, y gobernador de Gibraltar otro territorio de ultramar del Reino Unido en disputa de soberanía, con España. Al terminar la guerra quiso entregar el sable a Sandy Woodward, comandante naval de las fuerza de tarea británica durante la guerra del ´82. Pero Woodward decidió que ese sable lo guardara White en virtud de sus méritos de guerra. 

Según reconstruyó este diario de sus protagonistas, Lady White comenzó le pidió ayuda al isleño Richard Cockwell, quien era el manager isleño de Fox Bay Este (en total hubo 900 hombres del ejercito entre este y oeste en 1982).

Cockwell, que conoció a Jaureguiberry en Fox Bay, se puso en contacto con Nicholas Tozer, famoso negociador del ex canciller Guido Di Tella con las islas en los ´90 y este lunes presente. Tozer se contactó con el general Fernández, que ubicó a Jaureguiberry. 

"Este sable me trae recuerdos de mis camaradas, de mis soldados, de los oficiales", dijo a Clarín el coronel retirado. "No tengo ninguna duda de que entre los veteranos que fueron enemigos hay códigos. Estoy seguro de que entre las personas que se enfrentan no deben existir odios. Cada uno defiende sus intereses de su nación. Por eso fuimos nosotros y por eso vinieron los británicos. El instinto de supervivencia y la necesidad de que alguien tiene que vencer hace que nos enfrentemos", remarcó y ante un repregunta redondeó también.

"El reclamo de Malvinas continúa. Pero creo que a través del diálogo los intereses se puede ir acomodando y quizás un día podemos llegar a una solución que sea adecuada para las partes. Pero siempre a traés de una negociación y no devuelta a través de la violencia", afirmó el coronel.

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