jueves 21 de septiembre de 2017 - Edición Nº367
Critica Sur » En foco » 28 sep 2016

Caso Sofía: “Si no la encontramos nosotros, puede ser que ella nos encuentre”

Hoy se cumplen ocho años de la desaparición de Sofía Herrera, uno de los casos más emblemáticos de nuestro país. Sus padres recorrieron miles de kilómetros y siguieron cientos de pistas falsas. Desolados, pero convencidos que no dejarán de buscar a su hija, revelaron hechos hasta hoy desconocidos.


En los últimos ocho años, la vida de todos y cada uno de nosotros atravesó innumerables cambios: nacimientos y muertes; casamientos y separaciones; el auto soñado; las llaves de una casa propia. Momentos importantes, claro, pero también efímeros.

Hablamos de 2.922 días, algo más de 70 mil horas.

¿Cuántas personas podrían recordar lo que les ocurrió entre un 28 de septiembre de 2008 hasta hoy, el mismo día del mismo mes, pero ocho años más tarde?

Para María Elena Delgado y Fabián Herrera, estos últimos ocho años se resumen en un nombre: Sofía, Sofi.

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“Se escuchaba el silencio en el camping, pero a la vez podías escuchar el ruido de las gomas de los autos pasar por el asfalto”. Ese es el primer recuerdo de María Elena, volviendo ocho años hacia el pasado; precisamente al día en que desapareció Sofía. “Más de nueve minutos no pasaron”, dice. Claro que ese lapso de tiempo no lo dedujo ella sino la investigación, días más tarde.

En esos nueve minutos, ella charlaba con Noemí Ramírez (o Paloma, como la llaman) en su Chevrolet Meriva, mientras Fabián y Silvio Giménez buscaban un lugar apropiado en el camping “John Goodall” para encender fuego y preparar un asado. Salieron en grupo, con los pequeños Edgar y Shirley -hijos de Silvio y Paloma- Néstor (hermano de Paloma) y Sofía.

María Elena: Sofía era una nena traviesa pero acá en su casa, no era de alejarse de mí porque era muy apegada, muy mamera. Por eso pienso que ese día, a lo mejor, Sofi habrá dicho ‘me voy con mi mamá’ cuando iba caminando detrás de ellos; la verdad no sé qué habrá pensado o qué pensó. Y ahí también empezás a pensar ‘¿Por qué no fui con ellos?’.

Crítica Sur: Hoy son dos personas distintas y se los ve hasta más tranquilos. ¿Se sienten así?

María Elena: Te pones un poco fuerte o te morís directamente, tenés solamente esas dos salidas.

Fabián: Tratamos de apoyarnos, estuvimos un año separados, ella se fue a Caleta Olivia y yo me quedé solo, pero lo que hace que estemos juntos y sigamos es Giuliana. Tenemos a esta criaturita hermosa y ella pregunta por su hermana.

Aunque está en la escuela al momento de la entrevista, a Giuliana la van a nombrar no menos de diez ocasiones durante la charla que, por casi dos horas, mantuvo este medio con María Elena y Fabián en su casa del barrio Textil, en Río Grande.

María Elena resume el sentimiento de los dos: “Sin Giuliana nos morimos. No sé qué hubiésemos hecho”. Y la describe entre sonrisas, las primeras que tendrá a lo largo de la entrevista. “Es terrible, es entrometida; pelea conmigo y con Fabián, con todo el mundo y recién tiene 7 años”, cuenta.

María Elena: Comenzamos a ir a una psicóloga, en realidad íbamos nosotros dos, y desde hace un tiempo ella viene porque queremos que la ayude también. Desde que empezó la escuela va de diez durante medio año y después se viene abajo mal, como si no hubiese ido nunca. Así que la empezamos a llevar para ver cómo podíamos ayudarla, pero nos dicen que está bien, que es una nena muy buena, así que no sabemos si es vagancia.

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Antes de Sofía, Fabián y María Elena llegaron a Río Grande en los ’90. “Yo llegué primero, en el año ’92 y pagué mi derecho de piso trabajando de albañil, de pintor, y después empecé a trabajar en Cordonsed y ahí estuve trabajando doce o trece años hasta que pasó lo de Sofi”, repasa Fabián, que desde hace cinco años trabaja en el Municipio.

“Yo soy de Caleta Olivia, vine con una amiga por trabajo y ya me quedé acá”, cuenta María Elena y se interrumpe para mostrar una foto que recibieron dos años atrás de la Policía de Mendoza, por una nena parecida a Sofía. “Es idéntica, yo la vi” dice y cuenta el caso, una de las tantas pistas falsas que siguieron en estos ocho años.

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Que anda maquillada. Que anda bien vestida. Que viaja a todos lados. Que no se le cae una lágrima.

Esas son algunos de los comentarios que María Elena lee en las redes sociales, sobre todo en Facebook, o que llegan a sus oídos por lo que le cuentan sus amistades.

María Elena: Leo a gente que ha escrito cada barbaridad en Facebook y los tengo en la escuela de mi hija, pero yo como estoy así voy para todos lados, siempre me maquillé, antes de tener a mi hija y después de tener a mi hija, y cada uno es como es.

Fabián: Hay mucha gente mala que, si te pasó algo, en vez de darte una mano te quieren pisar la cabeza. Hablan mucho y mal, y es injusto porque no saben lo que estamos viviendo de la puerta para adentro. Estamos solos.

“Te tiran mierda, esa es la palabra justa”, dice Fabián, que no niega su enojo. “Hay tantas cosas que la gente no sabe de las cosas que nos tocó pasar, y te hacen sentir como una basura y nosotros no somos eso. Somos una familia de laburadores, entonces ¿por qué te castigan tanto así? ¿Con qué derecho? Si yo no te conozco ¿por qué te voy a juzgar así?”

“Cuando estuve más de 30 días en Plaza de Mayo, en la calle, conocí a discapacitados, linyeras, y los tipos venían y me decían ‘No te hagas problemas Fabián que comida no te va a faltar’. Imagináte eso, venía un tipo en silla de ruedas y me traía guiso, y esas son cosas que no me olvido y que me duelen por la gente que habla. Allá un tipo que no conocía me ayudaba y acá, que es donde Sofía nació, hablan mierda de uno”, reprocha.

Fabián agradece que “exista gente solidaria, que en Río Grande los hay, pero me dan bronca y mucha impotencia los que hablan por hablar”.

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Silvia se presenta y dice, sin filtro: “Si viene a la marcha va a cobrar”.

Silvia es la mamá de María Elena y hace ocho años atrás, mientras cuidaba de su nieta, Giuliana, abrió la puerta de casa de los Herrera y creyó que recibía a una periodista. Así se presentó en ese entonces Verónica Contreras de los Santos, la supuesta vidente que acusa a María Elena y Fabián de haber matado a Sofía.

“Apareció por acá nueve meses después de la desaparición de Sofi, y habrá estado media hora”, recuerda.

La primera vez que los medios supieron de Verónica Contreras de los Santos fue porque aseguró que “veía” a Sofía en el camping “John Goodall”. Y eso quedó asentado en su declaración voluntaria en la Justicia. Luego cambió la versión y dijo que, en realidad, Sofía había sido asesinada y enterrado por sus propios padres, en una parrilla que ya había tenido oportunidad de ver cuando mintió para lograr entrar a la casa.

Silvia no conoció a su nieta. “La primera vez que vino fue cuando pasó lo de Sofi, antes no se animaba a venir porque le tenía miedo a la barcaza”, cuenta María Elena.

Fabián explica que la madre de María Elena “vino a ayudarnos y es una compañía, y la que nos daba una mano también cuando venía era mi mamá, que murió hace un año, y ella me pedía: ‘Encontrála, hijo’”.

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Crítica Sur: Esta señora parece que está muy pendiente de ustedes.

María Elena: Todo el tiempo y capaz que nos vigila. Se maneja con muchísimos Facebook falsos y son terribles las cosas que me escribe, ya no sé cuántas veces la he mandado a la ‘miércoles’ y después lo publica diciendo ‘miren lo violenta que es la madre de Sofía’. Hace un tiempo dije que, si alguien quería venir a mi casa y traer un geólogo o un antropólogo, gente que conozca de suelo, y que vea que en la parrilla nunca se hizo nada, que estuvo siempre igual desde que desapareció Sofi. Yo tengo una foto de Sofi en esa puerta balcón y se ven del otro lado las piedritas, y a Giuliana también le saqué una foto y está parada del otro lado de la puerta y yo le saqué una foto, tenía un añito y algo, y está siempre y estuvo siempre igual”.

Fabián: No queremos darle credibilidad a una persona enferma porque no estamos para eso. Nosotros estamos para buscar a mi hija y lo que queremos es que nos ayuden a seguir difundiendo y pidiendo por Sofía. No podemos darle importancia y menos perder el tiempo, pero siempre hay gente que le cree.

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“Se nos pegan todos los locos a nosotros”.

Fabián recuerda el caso de un hombre que viajó de Buenos Aires a Río Grande para brindarle datos del paradero de Sofía. Dijo que la habían secuestrado, y que él conocía a sus captores. El hombre llegó sin dinero y Fabián lo hospedó en el Hotel Argentino, tras lo cual dio aviso a la Justicia. El sujeto fue indagado y se descartó la veracidad de sus dichos, tras una comunicación con su esposa que admitió que el hombre no se encontraba bien psicológicamente.

“Una vez vinieron unos videntes que nos llenaron de humo la casa, ponían muchas velas y cuando se derretían se formaba una mezcla de colores y ellos lo analizaban y nos decían ‘ven, esos son árboles, hay que ir al campo’. Y nosotros salíamos y nos íbamos horas y horas a estancias, subíamos y bajábamos montes, con un poco de fiambre, pan y agua; no tienen ni idea lo que hemos pasado”, dice Fabián.

En otra oportunidad, siguiendo los consejos de un vidente de Corrientes que dijo que Sofi estaba por esos lados, Fabián llegó hasta Radman. Un amigo de la familia los llevó y rompió la camioneta cuando intentaron cruzar el río. “La camioneta se clavó en un pozo y nos rajamos la cabeza, los codos, y son cosas que nadie sabe”, sigue.

“Cuando llegó el momento de sacarle el pasaje, este vidente de Corrientes me dijo que no lo haga porque él había descubierto oro en una zona del Lago Fagnano ‘y hay mucha cantidad de oro’. Si se quiere quedar hágalo, pero a mí no me interesa nada de eso”, respondí.

“Hay gente que te habla de Estados Unidos que pueden venir, pero les tenés que pagar el pasaje y te cobran en dólares por hora, pero ya nos hemos curado de tanto espanto y es un abuso. Hemos pasado miles de cosas como esta”, agrega.

Sin embargo, a pesar de cada una de esas frustraciones, Fabián está seguro que “si me decís que vaya a China porque hay un viejo que me puede decir dónde está mi hija, yo voy. He ido, a todos les abrí la puerta, porque la cara la tenemos y estamos sufriendo, pero no nos agarren de tontos”.

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Crítica Sur: ¿Tienen miedo que en algún momento el tema se olvide, y que la causa se cierre?

Fabián: La causa no se va a cerrar, porque el día que se cierre la causa algo voy a hacer, no sé. Me subiré al Obelisco, que no me di cuenta de hacerlo cuando estuve más de 35 días en Plaza de Mayo durmiendo en cartones, pero mientras respiremos vamos a seguir.

Crítica Sur: ¿Cómo se imaginan a Sofía?

María Elena: Yo me imagino el día que encontremos a Sofi cómo será, siempre estamos esperando los resultados de alguna búsqueda, pero ya lo tomamos con más calma y trato de estar más tranquila porque si no te volves loco.

Fabián: Nosotros vemos a las amiguitas que venían a jugar en la casa, y me la imagino así, porque eran de la misma altura, jugaban todo el tiempo. Son cosas que te desesperan.

Crítica Sur: ¿Consideran que es posible, pasados tantos años, que la propia Sofía se reconozca?

Fabián: Es lo que decimos nosotros, como padres no vamos a dejar de buscar, vamos a seguir panfleteando, buscándola, pero ahora ella nos tiene que ayudar a nosotros.

María Elena: Si no la encontramos nosotros a ella puede ser que ella nos encuentre a nosotros.

Fabián: Es algo que ya ha pasado en otros casos de chicos adoptados que no se sienten compatibles con los padres y que empiezan a investigar por las redes sociales en internet.

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Por estos días, Fabián prepara nuevos carteles de Sofía. Los que habían colocado hace tiempo en diferentes puntos de la Provincia sufrieron ataques, incluso uno fue robado y nunca lo pudieron encontrar.

“Uno estaba arriba en el paso Garibaldi y lo robaron; el que estaba frente al camping lo rompieron con un clavo en la parte de la carita de mi hija, y el que estaba al lado lo rayaron. Otro más que estaba en el chorrillo de agua, por la Ruta 3, ya no está. Y esos carteles los hacemos nosotros, no le pedimos plata a nadie. Ni al Gobierno ni a los políticos. Ahora estoy haciendo un cartel más grande para poner de nuevo en el paso Garibaldi, pero vamos a esperar la actualización del rostro de Sofi”, explica Fabián.

Para María Elena, hay una sola persona responsable: Verónica Contreras de los Santos.

“Los carteles los rompió esta mujer, y yo hice la denuncia cuando un día fuimos a acomodar los carteles que están en Tolhuin y al volver a Río Grande esos mismos carteles ya estaban rotos. Después reviso Facebook y esta mujer sube fotos del mismo, estuvo junto a los carteles y subió fotos, así que no tengo dudas que fue ella”.

Entre pilas de afiches y tarjetas con el rostro de Sofía, y los modos de comunicarse para brindar información, Fabián hace un pedido especial: “Me gustaría que destaquen lo que hace la librería Rayuela por nosotros, que nos ayuda con los panfletos. Yo voy y les pido mil o dos mil panfletos y ellos me los entregan gratis y a color. No tengo más que palabras de agradecimiento”, dice.

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Hoy a las 18 horas, María Elena y Fabián vuelven a convocar a los vecinos en San Martín y Belgrano, donde todos los años renuevan su reclamo por la aparición de Sofía.

Para los que ya no acompañan el reclamo, mañana será otro día.

Para los que ya no creen en María Elena y Fabián, mañana será otro día.

Para ellos, mañana será el día 2.923 sin Sofía.

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