domingo 24 de junio de 2018 - Edición Nº643
Critica Sur » Sociedad » 9 may 2018

Historias de vida

Julia, la primera mujer operadora en una planta de producción petrolera de Tierra del Fuego

“No sé cómo explicarlo, porque la verdad es que todavía no caigo”, confesó Julia Ontiveros (35 años) quien, hace unos meses atrás, logró convertirse en la primera mujer operadora en una planta de producción de petróleo de Tierra del Fuego. “Ojalá que haya muchas mujeres más”, dijo a Crítica Sur en una entrevista exclusiva.


Por:
Redacción Crítica Sur

A lo largo de los 40 años de operación de Total Austral en Tierra del Fuego, nunca una mujer había ocupado un puesto de operadora en una planta de producción de petróleo. Simplemente porque se trataba de trabajo reservado exclusivamente para hombres.

Sin perseguir ese objetivo, a sus 35 años Julia Ontiveros ya es parte de la historia fueguina reciente, al convertirse en la primera mujer que cumple funciones de operadora en un área de producción petrolera.

Sin embargo, puede dar fe de logros previos: es Técnica Superior en Procesos Químicos; Técnica Superior en Petróleo y actualmente cursa además el segundo año de la Tecnicatura Superior en Mantenimiento Industrial.

Y explicó los motivos que la llevaron a encarar tres carreras terciarias en Río Grande, donde reside junto a su familia: “Me recibí de Técnica en Procesos Químicos pero no conseguía trabajo, así que decidí estudiar una nueva carrera, que fue la Tecnicatura en Petróleo y de la que solamente me falta entregar mi Tesina”.

Egresada en 2016 del CENT 35, Julia se enteró que la empresa Huinoil había encarado una búsqueda de personal y no lo dudó. “Con un grupo de compañeros fuimos a presentar nuestro currículum, nos entrevistaron, pasamos las pruebas y entramos”, contó.

“Para mí fue un poco particular porque entramos seis personas, de las cuales cinco se fueron a un área y yo a otra, en el área de tratamiento de petróleo. Fue el 23 de agosto del año pasado”, detalló.

“En el área de tratamiento, los operadores controlamos las presiones del petróleo que viene desde la plataforma hacia la planta de producción”, resumió Julia a Crítica Sur.  

Y explica: “Hay que corregir constantemente la presión con la que ingresa el petróleo y los tableristas, como nos dicen a los operadores, nos pasamos el día un 80% afuera y un 20% adentro. Estamos afuera todo el tiempo y por eso el área de producción es la única que hace turnos de día y noche”.

Como operadora, Julia tuvo que adaptarse rápidamente a ciertas tareas que hasta ahora, en la actividad petrolera, sólo realizaban hombres. “Por ejemplo, cerrar válvulas que son pesadas y generalmente el hombre lo puede hacer, pero ahora también se han dado cuenta que lo podemos hacer nosotras”, dice.

“Yo he podido, que soy una mujer grande, así que también pueden mis compañeras que son más jóvenes, porque hay otras chicas que entraron”, señala.

Reconoce que se trata de un ambiente siempre reservado para el hombre, pero con naturalidad cuenta que ella y sus compañeras “estamos a la par de mis compañeros”.

Lo que más me ha gustado es el compañerismo, porque al principio tenía miedo, pero todo lo contrario: mis compañeros nunca me trataron de menos, aunque obviamente que he puesto todas mis pilas para estar a la par de ellos y me han hecho sentir cómoda”, cuenta.

Y agradece ese compañerismo porque “si no me hubiese sentido cómoda me habría costado más al estar en el campo, lejos de la familia, entonces es importante llevarse bien”.

Estar lejos de la familia implicó, en principio, trabajar bajo la modalidad de 14 días en planta y 14 días libres. Hoy cumple el régimen de 21 por 21 días.

Fui la primera mujer y por eso todos se sorprendían, porque estaba a la par, y como estaba en la planta de tratamiento de petróleo vos me veías y parecía una mecánica, no tengo ningún drama de ensuciarme a la par de mis compañeros porque la verdad me gusta lo que hago”, sintetiza.

Agrega: “A mis compañeras les va bien porque también les gusta lo que hacen”.

No sé cómo explicarlo, porque la verdad es que todavía no caigo, pero no solamente yo sino también mis compañeras estamos muy contentas de estar trabajando de algo que nos gusta y de lo que estudiamos. Siempre les digo a mis compañeros que si van a estudiar, que sea algo que les guste, porque si no le metes ganas lo terminás dejando”.

Julia reconoce que estudió lo que le gusta aunque “me cuesta”, pero hace hincapié en el acompañamiento del CENT 35 para alcanzar sus objetivos.

“Personalmente estoy muy agradecida con mis profesores, porque soy una persona a la que le cuesta y siempre le ha costado, pero me han ayudado muchísimo y nunca me voy a olvidar. Ellos trabajan, tienen sus vidas y sus familias, pero siempre se hicieron tiempo para ayudarme a mí y a mis compañeros; así como los coordinadores de las carreras, siempre apoyándonos y alentándonos a no abandonar”, valoró.

Con Julia se abrió un nuevo camino en la industria del petróleo en Tierra del Fuego, pero ella espera que “haya muchas mujeres más”.

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